Josué 6:6

6. La iglesia, estando compuesta por personas que son “reyes y sacerdotes” en Cristo Jesús, tiene como misión vivir sobre los fundamentos del nuevo pacto realizado mediante la muerte y la resurrección de Cristo Jesús. Nuestras vidas deben pues manifestar la Gloria de Cristo mediante nuestra servidumbre al Señor y nuestra obediencia a Su Palabra.

El Arca estaba rodeada por sacerdotes, por delante y por detrás. Así mismo, la vida del sacerdote debe girar siempre alrededor del Señor y su Palabra, del mismo modo, el sonido de nuestras trompetas debe ser continuo, evitando todo tipo de doblez o nota incierta. El Arca no contenía meramente la ley, en ella también se hallaba la misma presencia de Dios. No iba a ser la mejor “estrategia”, ni las buenas aptitudes las que iban a dar la victoria al Pueblo de Dios, sino la únicamente la presencia de Dios entre ellos.

Es más, la estrategia para la batalla ordenada por el Señor era probablemente la peor que se podía plantear humanamente hablando ¿Quién iba a impedir que los soldados de Jericó cosieran a flechazos aquellos ingenuos que se paseaban con el arca en silencio o tocando trompetas? ¿O quién impediría una rápida intervención del ejército de la ciudad desmontando todo aquel ritual? Pero, aun y a pesar de todo, Josué no se negó a llevar a cabo la misión encomendada por Dios, aún a sabiendas que militarmente hablando, todo aquello era una insensatez. En esto Josué también nos da ejemplo porque ni tan solo se quejó, tal y como probablemente habría hecho su antecesor Moisés.

Y es que ahora, de lo que se trata es de demostrar quién es el Señor, y hasta qué punto su Palabra es fiable. El Señor iba a realizar una proeza o un milagro, similar al que hizo abriendo el camino del Mar Rojo. Ahora, aquella nueva generación debía demostrar su fe obedeciendo al Señor del mismo modo que lo hicieron sus padres. El juicio de Dios venía sobre Jericó. Y el Pueblo de Dios debía demostrar cuál es la única fe que puede salvar.

y dieron órdenes al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto del Señor vuestro Dios y a los sacerdotes levitas llevándola, partiréis de vuestro lugar y la seguiréis. Josué 3:3 (LBLA)

Isaías 58:14

entonces te deleitarás en el Señor,
y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra,
y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob;
porque la boca del Señor ha hablado. Isaías 58:14 (LBLA)


Pero gotas de dolor nunca podrán devolver
La deuda de amor que tengo en ti;
Aquí, Señor, te entrego mi ser
Es todo lo que puedo hacer.
ISAAC WATTS (1674-1748)


En tu precioso nombre, O Dios, Vengo a ti. Mi amor por ti me lleva a tu corazón. Déjame solo gozar de tu presencia, es todo lo que quiero hacer. Amén

Josué 6:5

5. Nuestra adoración debería ser como el sonido de aquellas trompetas hechas con cuerno de carnero: Firmes y constantes. Y en ellas Cristo debería ser nuestra voz, nuestra sabiduría y nuestro poder por el Espíritu Santo.

Nuestra adoración y nuestra alabanza deben resultar acordes con lo que hemos escuchado en la Palabra de Dios. No veremos milagros, no veremos conversiones, no caerán todos los muros de Jericó que tenemos por delante si no adoramos y alabamos a nuestro Dios conforme a quien es y conforme a sus obras. Solo entonces las murallas caerán y podremos avanzar hacia adelante con seguridad, firmeza y decisión.

Pero cuidado, no es nuestra adoración la que realizará las proezas, será el Señor. La Adoración solo reconoce que “El Señor ya nos ha dado la Ciudad”. Fue por la “fe” del Pueblo de Dios, tal y como nos dice Hebreos 11:30 que los muros de la ciudad cayeron. La Septuaginta traduce el texto: “Los muros de la ciudad caerán de mutuo acuerdo”. El texto indica entonces que no quedó piedra sobre piedra y que la entrada a la Ciudad se podía hacer desde cualquier dirección.

Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí;
de cómo iba yo con la multitud y la guiaba hasta la casa de Dios,
con voz de alegría y de acción de gracias, con la muchedumbre en fiesta. Salmos 42:4 (LBLA)

 

Hands to the Heavens. Kari Jobe

 

We are your church
We are your sons and daughters
We’ve gathered here to meet with you

We lift our eyes
We lay our hearts before you
Expectant here for you to move

With our hands to the heaven alive
In your presence oh God
When you come
So pour out your spirit
We love to be near you oh God
When you come

You are the way
The truth and the life we live for
Oh how we long to know you more

Come like a rushing wind
Come light the fire again
Come like a burning flame
Have your way
Have your way

Songwriters
INGRAM, JASON / BROWN, BRYAN / BROWN, TOFER / JOBE, KARI

 

 

Isaías 49:13

Gritad de júbilo, cielos, y regocíjate, tierra. Prorrumpid, montes, en gritos de alegría, porque el SEÑOR ha consolado a su pueblo, y de sus afligidos tendrá compasión.
(Isa 49:13)


Con confianza yo me acerco.
Con confianza yo me acerco.
Y “Padre, Abba, Padre” hoy clamo a ti.
CHARLES WESLEY (1707-1788)


Querido Padre, tan solo el pensar en ti hace que mi corazón salte de de gozo en un cántico de alabanza. Mi corazón canta a ti en las vigilias de la noche. Amén