Hoy pedimos al Señor que nos dé sabiduría para cuidar de nuestro matrimonio. Que haya en nosotros ese sentimiento de pertenencia y respeto mutuos. Si nuestro cónyuge no es creyente, pedimos que por nuestro ejemplo la salvación también le alcance. Si nuestra condición es la soltería o la viudedad, que no nos quememos más ➕ descansemos en el poder y la voluntad del Señor.
También le pedimos que ninguna tradición se anteponga a obedecer los mandamientos de Dios. Que sepamos ver y gustar de la libertad que ahora tenemos en Cristo. Teniendo siempre presente que la apariencia de este mundo 🗺 se pasa, y que cuidar las cosas del Señor nunca es en vano.