SALMOS 5

Señor, a ti imploramos. Tú eres nuestra fortaleza y nuestro auxilio y nuestro sustentador. Tú rechazas toda maldad, los orgullosos no pueden permanecer en tu presencia, no soportas la mentira, y todos los violentos recibirán su merecido. Santifícanos, Señor, apartándonos de todas estas cosas. Pon humildad en nuestros corazones para entrar en tu casa y estar delante de tu presencia. Pon caminos de justica delante nuestro. Haznos ver el futuro que aguarda a aquellos cuya lengua es como un sepulcro abierto, aquellos que se han rebelado contra ti. Se tu nuestro refugio y nuestro gozo. Bendícenos en tu nombre. En el nombre de Jesús. Amén.

SALMOS 3-4

Señor, sé tú nuestra esperanza, gloria, protección, paz y confianza. Porque tuya es nuestra salvación y tú eres nuestro sustento. Líbranos de nuestras aflicciones. Apártanos de las mentiras y la vanidad de este mundo. Ayúdanos a serte fieles en cada situación. No haya pecado oculto en nuestras vidas. Muévenos a ofrecerte sacrificios de justicia que te agraden. Vea todo el mundo tus bondades. Alabado y bendito seas por el gozo que has derramado sobre nosotros y por la paz que sentimos a tu lado. En tu santo nombre. Amén.

SALMOS 1-2

Señor, alabado y bendito seas por habernos dejado tu Palabra. Abre en nosotros el apetito y así poder nutrirnos. Despierta nuestro paladar para que se deleite en ella. Que sepamos apreciar todas las bendiciones que conlleva creerla y obedecerla.

Señor, no dejes que pongamos nuestra confianza en este mundo, sus riquezas, su poder, o sus naciones. Que nuestra lealtad sea con la Jerusalén celestial y su gran Rey. Adorado, reverenciado, y temido sea. Sé tú nuestro gozo. Sé tú nuestro refugio, porque tu ira pronto se encenderá. Amén.

Salmo 86:12

12 Señor y Dios mío, yo te alabaré con todo el corazón,
y por siempre glorificaré tu nombre.
(Reina Valera Contemporanea)


Inmortal, invisible, único Dios de toda sabiduría,
En luz inaccesible oculta a nuestros ojos,
El más bendito, el más glorioso, el Anciano de Días,
Todopoderoso, victorioso, tu gran nombre alabamos.
WALTER C. SMITH (1824-1908)


Querido Padre que estás en los cielos, te amo con un amor profundamente arraigado en el corazón de tu querido Hijo, el Señor Jesucristo, nuestro salvador. Cuanto más te amo, más paz tengo conmigo mismo. Amén.

Salmo 42:1

Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía.
(Sal 42:1)


Alaba alma mía al Rey del Cielo;
A sus pies tu tributo lleva.
Rescatado, sanado, restaurado, y perdonado,
Por siempre Sus alabanzas canta.
HENRY F. LYTE (1793-1847)


Querido Dios, vivo mi vida a tus pies en reverencia a Tí. Acepta mi vida al derramarla delante de Tí. Todo lo que necesito lo tengo en tí; todo lo que quiero lo hallo en Tí. En el nombre de Jesús te lo pido. Amén.

Salmos 119:16

Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra. Salmos 119:16 (LBLA)


Abre ahora la fuente de cristal,
Y que fluya el arroyo de la sanidad;
Que la columna de nube y de fuego
Me guíe durante todo mi camino.
WILLIAM WILLIAMS (1717-1791)


Oh Dios, enciende mi corazón desde lo alto, inflámame con un fuego inextinguible que me guíe durante todo mi camino. En el nombre de Jesús te lo ruego. Amén.

Salmo 119:161-162

161 Príncipes me persiguen sin causa,
pero mi corazón teme tus palabras.
162 Me regocijo en tu palabra,
como quien halla un gran botín. Salmos 119:161-162


El Padre le escucha orar,
Es la oración de su querido Ungido;
Y es que no puede rechazar,
La presencia de Su Hijo.
CHARLES WESLEY (1707-1788)


Te anhelo, Oh Majestad en las alturas, tu bendita presencia me abruma hasta tal punto que solo puedo alabarte en silencio, enmudecido de admiración. Tu preciosa Palabra me deja estupefacto. En el nombre de Jesús. Amén.

 

 

Salmo 35:28

28 Y mi lengua hablará de tu justicia, Y de tu loor todo el día.
Reina-Valera Antigua Salmo 35:28 (RVA)


Pronto vendrá el día encantador
Cuando a casa me llevará mi amado Señor,
Y allí veré su rostro
SAMUEL MEDLEY (1738-1799)


Oh, ven, amado Señor, y llena mi corazón con bendito deseo por ti. Levanto mi corazón a ti anticipando el resplandor de tu bendito rostro. Amén

Salmo 139:7-8

¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?

Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Salmo 139:7-8 (RVA 1960)


 Tú eres mi porción eterna, más que un amigo, más que la misma vida, así tú eres para mí;
A lo largo de toda mi peregrinación, Salvador, déjame andar contigo.
Cerca de ti, cerca de ti, cerca de ti, cerca de ti;
A lo largo de toda mi peregrinación, Salvador, déjame andar contigo.
FANNY J. CROSBY (1820-1915)


Querido Dios, aunque no puedo comprender todas las cosas acerca de ti. Confío en tu Palabra. No entiendo las profundidades de tu ser, pero te amo, y me dedico a ti en toda la manifiesta bondad de tu presencia. Te alabo en el nombre de Jesús. Amén.