PROVERBIOS 9

Señor, hoy también te pedimos sabiduría. Te alabamos y bendecimos porque no la niegas a nadie, y la das en abundancia a todo aquel que la pide.

Nos gozamos en ella, porque nos nutre y nos es fuente de felicidad. Nos hace ver nuestros propios errores, hace germinar el amor en nuestros corazones, y nunca deja de hacernos más sabios que ayer.

Pon en nuestros corazones su semilla: Tu santo temor, y llénanos de tu conocimiento para saber lo que es la santidad. Haznos ver que sólo la sabiduría podrá añadir años de vida a nuestra existencia.

Líbranos también hoy de caer. Que ninguna voz nos seduzca haciéndonos caer en la codicia, el robo o la mentira. Y que ningún placer nos haga huéspedes del mismo infierno. En el nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.

PROVERBIOS 7

Señor, hoy te pedimos que nos abras los ojos para ver el tremendo que valor de tu Palabra. Mueve nuestro corazón a atesorarla y a tenerla en gran estima. Porque en ella está el camino de la vida. Grábala en nuestro corazón. Que la sabiduría corra por nuestras venas, y el conocimiento no se aparte de nuestros oídos. Que ambas nos mantengan a salvo del adulterio y la corrupción. Nos muestren a tiempo la escapatoria en toda tentación. Y revelen las funestas consecuencias de desobedecerte en el corazón. Amén.

PROVERBIOS 6

Señor, ayúdanos a darnos cuenta de nuestros propios errores, danos humildad para reconocer nuestras decisiones equivocadas. Danos valentía para huir a tiempo, antes que sea demasiado tarde.

Danos sabiduría para contar nuestros días, a estar ocupados en toda labor de provecho. Danos también sentido común para trabajar en equipo y harmoniosamente. Aparta de nosotros la desidia, y la distracción desmesurada.

Pon guardia a nuestra lengua para no ofender, ni sea instrumento de engaño o perversidad. No dejes que haya en nosotros ojos altivos, ni manos violentas, y que tampoco seamos motivo de discordia entre hermanos.

Guarda el consejo de nuestros padres en nuestros corazones, que tu Palabra sea lumbrera a nuestro camino, y que no desechemos la disciplina que conlleva el camino de la vida.

No dejes que tentación alguna nos seduzca, que la sensualidad no nos gobierne, que no juguemos con fuego, Que nuestras vidas no acaben siendo un montón de cenizas encendidas por el robo o el adulterio. En el nombre de Jesús. Amén.

PROVERBIOS 5

Señor, danos temor para aprender y adquirir sabiduría, danos también humildad para retenerla. Muéstranos, Señor el Camino de la Vida para no apartarnos de él. No permitas que nos dejemos llevar por aquellos que no lo conocen.

Bendice nuestra familia, que nuestro corazón se regocije en ella y la tengamos en alta estima. No dejes que nadie la dañe, porque nada escapa a tu mirada. Ninguna falta quedará impune, y nadie se librará de las consecuencias del pecado: Su esclavitud, su locura, y, por ende, la muerte. Amén.

PROVERBIOS 4

Señor, te damos gracias por nuestros padres. Por el cuidado y la instrucción que recibimos de ellos, ayúdanos a descubrir la bendición que nos aguarda al respetarlos. Ayúdanos, Señor a buscar la sabiduría constantemente, a valorarla más que el oro. Que nunca se aparte ella de nuestra boca. No dejes que la descuidemos, que no busquemos cobijo en otro lugar. Haz que nos aferremos a ella como un hijo abraza a su madre. Que su gracia nos haga brillar con esplendor. Porque ella es la única que puede prolongar nuestros años de vida. Que ella nos guarde del tropiezo. Que ella nos muestre por donde no debemos andar. Muéstranos la gloria del camino de la rectitud. Ayúdanos a atender todo aquello que nos has puesto por delante. En el nombre de Jesús. Amén.

PROVERBIOS 3

Señor. Ayúdanos a no olvidar tus mandamientos, porque ellos nos dan vida y nos dan paz. Átalos con fuerza a nuestro cuello, graba con cincel la misericordia y la verdad en nuestros corazones.

Ayúdanos a confiar en ti, pero de todo corazón. No dejando lugar a nuestra propia prudencia. Abre nuestros ojos para reconocerte en todos nuestros caminos, endereza nuestras veredas. Perdónanos por ser tan sabios en nuestra propia opinión, e infunde temor en nuestro corazón para huir del mal, y así traer salud a nuestras vidas.

Mueve, Señor, nuestro corazón para honrarte con nuestros bienes, y con nuestro esfuerzo. Ayúdanos a verlo como la mejor inversión.

No dejes que menospreciemos tu disciplina. Porque por ella somos corregidos, y somos reconocidos como hijos tuyos.

Ayúdanos a desear la sabiduría y el conocimiento. Muéstranos su inmenso valor, así como la paz que aportan a nuestra vida. Porque por la sabiduría alcanzamos el árbol de la vida, por ella fueron creados los Cielos y la Tierra, por ella medimos nuestras palabras, evitamos el tropiezo, y dormimos sin temor.

Muéstranos, Señor, oportunidades para ejercer la solidaridad. Danos sabiduría para fomentar la paz. No permitas que envidiemos el opresor. Y danos fuerzas para aguardar toda la gloria que espera a los que te aman.

PROVERBIOS 2

Dios y Padre Celestial, dirige nuestros pasos en la búsqueda de la sabiduría. Ayúdanos a permanecer cerca de ti. A buscarla con afán cual tesoro escondido. Haznos entender que sólo llegaremos a concerté a través de tu santo temor. Porque sólo tú puedes dar sabiduría y sólo de tu boca viene el conocimiento.

Haznos ver que, a pesar de lo que diga el mundo, sólo tú puedes traer prosperidad al justo, y sólo tú eres escudo para aquel que vive en integridad. Guárdanos, Señor, y guíanos por caminos de justicia, haznos tus fieles seguidores, Señor. Haznos entender la justicia y la integridad como forma de vida Rescátanos del camino del mal o del labio que habla perversidades. No dejes que andemos en oscuridad. Líbranos de toda infidelidad, de todo labio lisonjero. Que no nos olvidemos de nuestros pactos contigo. Ayúdanos a aprender de aquellos que siguen el camino de bondad y guardan las sendas de justicia. Porque la integridad y la rectitud no quedarán sin recompensa. Y toda maldad e infidelidad serán arrancadas de esta tierra. En el nombre del Señor Jesús. Amén.

PROVERBIOS 1

Señor, pon en nosotros sed de sabiduría. Adiéstranos para ser justos y ecuánimes. Danos la prudencia que necesitamos, así como el verdadero conocimiento y discreción. Pon, Señor, en nosotros tu santo temor.

Ayúdanos a descubrir la belleza de honrar a nuestros mayores. No dejes que tomemos parte con los engañadores, los violentos, o los ladrones. Frena nuestros pies cuando empiecen a correr hacia el mal. Que no caigamos en las redes de aquellos que buscan nuestra ruina. Que nuestras vidas no estén entre las de aquellos que desean ganancias deshonestas, o de aquellos que despojan a los pobres para enriquecerse.

Señor, destapa nuestros oídos, cura nuestra sordera. Porque la sabiduría grita en las calles, pero son pocos los que la escuchan. Abre nuestro entendimiento mediante la reprensión para que tu Santo Espíritu encuentre lugar en nuestros corazones.

Admitimos que tantas veces oímos, pero no escuchamos, nos tiendes la mano, pero la rechazamos. Porque ignoramos tu consejo, y huimos de tu reprensión. Muévenos al arrepentimiento antes que nos sobrevengan el terror y la calamidad. Porque funestas son las consecuencias de odiar el conocimiento y de menospreciar el temor de Dios.

Que más bien escojamos escucharte para habitar seguros, y así vivir en paz sin temer desgracia alguna. Amén.