ÉXODO 20

Hoy alabamos y bendecimos a Dios por habernos salvado de la condenación eterna y por habernos librado de la tiranía del pecado. Le pedimos perdón, una vez más, por nuestras faltas y le rogamos que:

  • Nos aparte de toda idolatría.
  • Que no camuflemos nuestros ídolos detrás de su santo nombre, y que nuestro amor por él sea la única motivación para obedecerle.
  • Que su santo temor nos llene de respeto a su Palabra y su persona.
  • Que sepamos apartar siempre un tiempo para descansar plenamente en Él, gozándonos en su persona, adorándole por su poder, misericordia, verdad, y justicia.
  • Que nunca dejemos de honrar aquellos que nos criaron y dieron la vida.
  • Que ninguna forma de odio, manifiesta o encubierta, infecte nuestro corazón. Que seamos artesanos del asertividad. Amando sin restricciones, a tiempo y a destiempo.
  • Que ninguna forma de adulterio nuble nuestra vida.
  • Que el robo, la explotación, el abuso, o la corrupción no manchen nunca nuestras manos.
  • Que nunca neguemos la verdad a nadie.
  • Y que la codicia, madre de todos los pecados, no detone todo tipo de iniquidad en nuestra alma.

Por último, pedimos que su temor defina los límites que nunca debemos traspasar, y que nuestras vidas sean un continuo sacrificio de alabanza al único Dios, creador de los Cielos y la Tierra.

2 CORINTIOS 7

Hoy alabamos y bendecimos a Dios por las promesas tan extraordinarias que nos ha hecho. Teniendo un futuro tan esperanzador, le pedimos que nos limpie de cualquier actitud o distracción que enturbie un escenario tan idílico.

Pedimos, por lo tanto, un espíritu de camaradería, de abandono de todo orgullo, y de gozo compartido, a pesar de toda aflicción. Pedimos también que aleje de nosotros todo afán competitivo o de contienda. Que nuestra ocupación sea preocuparnos los unos de los otros, especialmente de aquellos que se dedican a la obra de Dios.

Pedimos, también que toda circunstancia, por dificultosa que sea, nos acerque aún más a Dios. Que no sea motivo de recelo o amargura. Sabedores que toda prueba nos puede vivificar aún más, hacernos más conscientes, más sensatos, más reverentes, más humanos, más apasionados, y más responsables.

Que, siendo todos miembros de un solo cuerpo, no caigamos en el error del juzgarnos los unos a los otros, porque ¿cómo podrá el cuerpo dañarse a sí mismo? Más bien, cuidémonos los unos a los otros, porque los lazos fraternales que nos unen no pasan desapercibidos delante de Dios. Así que, seamos motivo de orgullo mutuo, siendo notoria nuestra obediencia, dignidad, sensibilidad y hospitalidad.

1 Samuel 2:2

No hay santo como el SEÑOR; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios. (1Sa 2:2)


¡Adorad al Salvador, vosotros los que le conocéis!
¿Quién puede decir cuánto le debemos?
Con alegría rindámonos a Él,
Todo lo que somos, y todo lo que tenemos.
THOMAS KELLY (1769-1855)


Te alabo, oh Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque solo tú eres digno de mi alabanza y adoración. Te la doy hoy en sacrificio. En el nombre de Jesús. Amén.

Isaías 58:14

entonces te deleitarás en el Señor,
y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra,
y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob;
porque la boca del Señor ha hablado. Isaías 58:14 (LBLA)


Pero gotas de dolor nunca podrán devolver
La deuda de amor que tengo en ti;
Aquí, Señor, te entrego mi ser
Es todo lo que puedo hacer.
ISAAC WATTS (1674-1748)


En tu precioso nombre, O Dios, Vengo a ti. Mi amor por ti me lleva a tu corazón. Déjame solo gozar de tu presencia, es todo lo que quiero hacer. Amén

Isaías 49:13

Gritad de júbilo, cielos, y regocíjate, tierra. Prorrumpid, montes, en gritos de alegría, porque el SEÑOR ha consolado a su pueblo, y de sus afligidos tendrá compasión.
(Isa 49:13)


Con confianza yo me acerco.
Con confianza yo me acerco.
Y “Padre, Abba, Padre” hoy clamo a ti.
CHARLES WESLEY (1707-1788)


Querido Padre, tan solo el pensar en ti hace que mi corazón salte de de gozo en un cántico de alabanza. Mi corazón canta a ti en las vigilias de la noche. Amén

Salmos 119:16

Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra. Salmos 119:16 (LBLA)


Abre ahora la fuente de cristal,
Y que fluya el arroyo de la sanidad;
Que la columna de nube y de fuego
Me guíe durante todo mi camino.
WILLIAM WILLIAMS (1717-1791)


Oh Dios, enciende mi corazón desde lo alto, inflámame con un fuego inextinguible que me guíe durante todo mi camino. En el nombre de Jesús te lo ruego. Amén.

Salmo 119:161-162

161 Príncipes me persiguen sin causa,
pero mi corazón teme tus palabras.
162 Me regocijo en tu palabra,
como quien halla un gran botín. Salmos 119:161-162


El Padre le escucha orar,
Es la oración de su querido Ungido;
Y es que no puede rechazar,
La presencia de Su Hijo.
CHARLES WESLEY (1707-1788)


Te anhelo, Oh Majestad en las alturas, tu bendita presencia me abruma hasta tal punto que solo puedo alabarte en silencio, enmudecido de admiración. Tu preciosa Palabra me deja estupefacto. En el nombre de Jesús. Amén.