PROVERBIOS 4

Señor, te damos gracias por nuestros padres. Por el cuidado y la instrucción que recibimos de ellos, ayúdanos a descubrir la bendición que nos aguarda al respetarlos. Ayúdanos, Señor a buscar la sabiduría constantemente, a valorarla más que el oro. Que nunca se aparte ella de nuestra boca. No dejes que la descuidemos, que no busquemos cobijo en otro lugar. Haz que nos aferremos a ella como un hijo abraza a su madre. Que su gracia nos haga brillar con esplendor. Porque ella es la única que puede prolongar nuestros años de vida. Que ella nos guarde del tropiezo. Que ella nos muestre por donde no debemos andar. Muéstranos la gloria del camino de la rectitud. Ayúdanos a atender todo aquello que nos has puesto por delante. En el nombre de Jesús. Amén.

ÉXODO 28

Señor, hoy te pedimos espíritu de sabiduría para desarrollar los dones que nos has dado. Vístenos de ti mientras los ejercemos. Guíanos por sendas de justicia, y ayúdanos a dar un testimonio fiel. Aparta todo egoísmo, ayúdanos a vernos como hermanos y miembros de un solo cuerpo. Gracias por ser nuestro intercesor, por haber pagado en la cruz nuestros pecados, y por llevarnos siempre en el corazón. Graba ahora en los nuestros: “Santidad a ti”. Y que tu amor cubra siempre nuestra desnudez. En el nombre de Jesús. Amén.

GÁLATAS 2

Señor, guarda y protege la libertad que tenemos en ti. Que ningún tipo de esclavitud impida que la verdad del Evangelio se desarrolle en nosotros. Pon humildad en nosotros, Señor, no dejes que nos ciegue nuestra ambición. Porque nadie es más que nadie ante tu presencia. Tú no haces acepción de personas. No dejes que sea así entre nosotros. Haz que nuestro afán sea más bien cuidar al pobre y al menesteroso.

Muévenos, Señor por la fe que hemos depositado en ti, y no dejes que volvamos a la “meritocracia” de la ley y la hipocresía que conlleva. Ayúdanos, pues, a morir a estas cosas y vivir sólo en y para ti. Porque sólo en ti Señor somos justificados. Que nada nos aparte de tu gracia. Que nada haga vana tu muerte en la Cruz. En el nombre de Jesús. Amén.

PROVERBIOS 3

Señor. Ayúdanos a no olvidar tus mandamientos, porque ellos nos dan vida y nos dan paz. Átalos con fuerza a nuestro cuello, graba con cincel la misericordia y la verdad en nuestros corazones.

Ayúdanos a confiar en ti, pero de todo corazón. No dejando lugar a nuestra propia prudencia. Abre nuestros ojos para reconocerte en todos nuestros caminos, endereza nuestras veredas. Perdónanos por ser tan sabios en nuestra propia opinión, e infunde temor en nuestro corazón para huir del mal, y así traer salud a nuestras vidas.

Mueve, Señor, nuestro corazón para honrarte con nuestros bienes, y con nuestro esfuerzo. Ayúdanos a verlo como la mejor inversión.

No dejes que menospreciemos tu disciplina. Porque por ella somos corregidos, y somos reconocidos como hijos tuyos.

Ayúdanos a desear la sabiduría y el conocimiento. Muéstranos su inmenso valor, así como la paz que aportan a nuestra vida. Porque por la sabiduría alcanzamos el árbol de la vida, por ella fueron creados los Cielos y la Tierra, por ella medimos nuestras palabras, evitamos el tropiezo, y dormimos sin temor.

Muéstranos, Señor, oportunidades para ejercer la solidaridad. Danos sabiduría para fomentar la paz. No permitas que envidiemos el opresor. Y danos fuerzas para aguardar toda la gloria que espera a los que te aman.

JUÁN 6

Señor, haznos ver hoy que tú eres nuestra primera necesidad. Ayúdanos a entender que a tu lado nada nos va a faltar ¿A quién iremos? Si sólo tú eres el pan de vida. Haznos ver también que tus caminos no son los nuestros ni los de este mundo. Ayúdanos a encontrarte en la soledad y a desechar la gloria de los hombres. Danos valor para no temer las aguas bravas que preceden tu venida. Y danos fuerzas para trabajar por el alimento que permanece para vida eterna. Sácianos con fe en tus palabras. Estamos tranquilos y confiados en tus manos. Aquellas que nos levantarán el día de la Resurrección.  Gracias por haber muerto en la cruz en favor nuestro. Por el pan y el vino que nos han dado vida. Gracias por habernos traído a tus pies. En el nombre de Jesús. Amén.

ÉXODO 27

Padre amado, teniendo acceso a tu misma presencia. Ayúdanos a no descuidar nuestro ministerio intercesor delante de ti. Que no se apague nunca la luz de nuestras oraciones. Que no nos cansemos, ni nos olvidemos de traerte acciones de gracias constantemente. Que el testimonio dado por tu Santo Espíritu no disminuya en nosotros ni se apague hasta que tu vuelvas. Amén.

GÁLATAS 1

Señor, alabado y bendito seas porque venciste a la muerte y, habiendo resucitado, has puesto en nuestros corazones esperanza y vida eterna. Ayúdanos a servirte siendo corresponsables en medio de tu obra. Te agradecemos el perdón de nuestros pecados allí en la cruz. Te damos gracias por habernos rescatado de esta generación perversa. Haz, Señor, que nuestras vidas brillen con tu Santo Evangelio hasta que tu vuelvas.

Guárdanos, Señor, de todos aquellos que predican “otro” evangelio. Que no prefiramos agradarnos a nosotros mismos o los hombres antes que a ti. Que no perdamos de vista que sólo podemos servirte si antes nos sometemos completamente a ti.

Manifiesta en nosotros el Evangelio Señor. Conscientes de que no podemos entenderlo ni comunicarlo por nuestras propias fuerzas o capacidades. Que nuestras vidas, transformadas por tu poder, provoquen en aquellos que nos observan la alabanza y la adoración que sólo tú mereces. En el nombre de Cristo Jesús. Amén.

PROVERBIOS 2

Dios y Padre Celestial, dirige nuestros pasos en la búsqueda de la sabiduría. Ayúdanos a permanecer cerca de ti. A buscarla con afán cual tesoro escondido. Haznos entender que sólo llegaremos a concerté a través de tu santo temor. Porque sólo tú puedes dar sabiduría y sólo de tu boca viene el conocimiento.

Haznos ver que, a pesar de lo que diga el mundo, sólo tú puedes traer prosperidad al justo, y sólo tú eres escudo para aquel que vive en integridad. Guárdanos, Señor, y guíanos por caminos de justicia, haznos tus fieles seguidores, Señor. Haznos entender la justicia y la integridad como forma de vida Rescátanos del camino del mal o del labio que habla perversidades. No dejes que andemos en oscuridad. Líbranos de toda infidelidad, de todo labio lisonjero. Que no nos olvidemos de nuestros pactos contigo. Ayúdanos a aprender de aquellos que siguen el camino de bondad y guardan las sendas de justicia. Porque la integridad y la rectitud no quedarán sin recompensa. Y toda maldad e infidelidad serán arrancadas de esta tierra. En el nombre del Señor Jesús. Amén.

JUAN 5

Señor, haznos ver que nuestra primera necesidad siempre eres tú. No dejes que perdamos el tiempo en conjeturas que difícilmente llevan a alguna parte. Cura toda dolencia, Señor. Empezando por aquellas que son consecuencia de nuestro propio pecado. Que nuestra respuesta sea la gratitud y adoración que sólo tú mereces. Dirige nuestros pasos para que no pequemos más. Que, a partir de ahora, nuestra alabanza sea sincera, y honesta, sin la tutela de nadie.

Ayúdanos, Señor, en medio de la persecución que implica honrarte ¿Quién aceptará que eres el Hijo de Dios y que tus obras son las obras de tu Padre?  No dejes que dudemos de tus obras. Las que has hecho, las que haces, y las que harás. Danos vida, con toda la esperanza que ello conlleva. Ayúdanos a entender que nuestro propósito no puede ser otro que honrarte.

Abre nuestros oídos para escuchar tu Palabra, y a creerte. Descienda sobre nosotros la vida eterna. El puente que nos lleva a ti sin temor. La salvación que nos hace pasar de muerte a vida.

Señor, que tu Palabra sea el medio natural donde te podamos encontrar. Que no nos sea piedra de tropiezo. Despierta en nosotros amor por ti. No dejes que usurpemos la gloria que hay en ella. Pon en nosotros la esperanza que emana de tu libro. Abre nuestros ojos para que podamos ver que ella sólo habla de ti. Amén.

ÉXODO 26

Señor, haz que, como pueblo tuyo santificado por tu Gracia, seamos punto de encuentro entre Dios y el hombre. Que nuestras comunidades sean reflejo del magnífico tabernáculo de hombres y mujeres que compone tu iglesia. Que nuestras relaciones los unos con los otros constituyan el lugar idóneo donde la humanidad se reconcilie contigo.

Haznos ver también que todos somos necesarios, aunque nuestros dones sean distintos. Que tu presencia, y el testimonio de tu Palabra impregnen nuestra misma existencia. Que el trono de tu Gracia nos gobierne con brazo inquebrantable. Y que tu luz atraiga a todo pueblo y nación al testimonio de tu Palabra. Haznos dignos de tan sublime testimonio. En el nombre de Jesús. Amén.