LUCAS 24

Hoy nos gozamos, y nos alegramos profundamente porque Jesucristo, el que vive, no está entre los muertos ¡Ha resucitado! Alabado y bendito sea Dios quien lo levantó de entre los muertos.

También damos gracias al Señor por nuestras hermanas en la fe, por su ejemplo, siempre más propensas a creer que nosotros, los hombres.

Pedimos también al Señor que quite cualquier velo que nos impida reconocer a Cristo, porque, verdaderamente, ha resucitado y está entre nosotros.

También le rogamos que nos muestre su presencia, y su imprenta a lo largo de toda la Escritura. Igualmente oramos para que transforme nuestros miedos en paz y esperanza. También le rogamos que abra nuestra mente para comprender las Escrituras, capacitándonos para proclamar el Evangelio mientras su bendición nos llena de gozo.

LUCAS 23

Hoy agradecemos al Señor haber seguido el camino de la Cruz hasta el final. Le damos gracias por su ejemplo de amor y no violencia. Le damos gracias por haber cargado y sufrido todas nuestras ofensas abriendo las puertas del perdón de Dios a toda la humanidad.

También le agradecemos su victoria sobre el pecado y la muerte, la promesa de su venida y la instauración de su Reino, así como la Esperanza de la Vida Eterna que nos ha sido dada por la fe que hemos depositado en Él.

LUCAS 22

Hoy pedimos protección para no caer en la tentación de traicionar a Jesús a cambio de ningún beneficio.

Le alabamos y le bendecimos por la libertad que tenemos de reunirnos en su nombre y poder celebrar el amor que le llevó a morir en la cruz en sacrificio expiatorio por nuestros pecados.  Le agradecemos la pasión que mantuvo hasta el fin. Porque transformó su terrible sufrimiento en gozo para nosotros. Le alabamos por abrirnos la puerta de su Reino, simbolizada en la Pascua que Él cumplió. Y por el pan y el vino de su mesa, que nos recuerdan su compromiso de celebrarla de nuevo con nosotros.

Le agradecemos pues su entrega en la Cruz. Porque en su cuerpo hemos muerto, y en su sangre nos ha dado su vida.

Pedimos pues, el espíritu de sacrificio y servicio que nuestro Señor siempre mantuvo. Que sea manifiesto entre nosotros. Y su protección contra las acechanzas del diablo, pues no ignoramos sus artimañas para diezmarnos y destruirnos. Pedimos, por lo tanto, endereza y valentía para afrontar los tiempos difíciles que nos esperan. Porque la conclusión de la historia está cerca. Y la oración es la única vacuna eficiente para no caer en la tentación.

LUCAS 21

Hoy pedimos al Señor un corazón generoso. Que dé conforme a la gratitud que nos corresponde. Pedimos también que toda obra sirva para edificar su Reino, y no para gratificar nuestro ego. Pues, toda obra humana será probada, por valiosa que nos parezca.

Pedimos también no dormir, ni bajar la guardia. Pues, hoy, son muchos los hijos de la mentira que hablan y obran en el nombre de Jesús sin tener nada que ver con Él. También pedimos por nuestros hermanos que sufren a causa del Reino de Dios en tantos lugares de la Tierra. Pedimos entereza, no sólo para ellos, sino también para nosotros. Sabiendo que la persecución nos puede sobrevenir en cualquier momento.

Pero gracias sean dadas a nuestro Dios, alabado y bendito sea porque no nos dejará en ningún momento. Le pedimos pues paciencia para guardar nuestra alma. Esperanza y expectación por su pronta venida. Confianza en sus palabras, que son siempre sí y amén.

Prestos para ese día. Descargados de todo exceso y afán. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitamos la faz de la Tierra. Sea pues nuestra oración de continuo, para que seamos dignos de no pasar por todo el sufrimiento que se cierne sobre esta maltrecha humanidad. Velando constantes en oración, dispuestos a recibirle firmes en cualquier momento.

LUCAS 20

Hoy pedimos al Señor el altavoz que sólo puede dar el Espíritu Santo para dar a conocer las Buenas Noticias del Reino de Dios.

También pedimos que su Santo Espíritu quebrante nuestros corazones y derrumbe todo muro de orgullo y altivez. Que abra nuestros ojos a nuestras propias miserias, mientras nos muestra su justicia y poder. Que dé un vuelco a nuestro corazón para que viva a sus pies continuamente.

 También rogamos al Señor no poner nuestra confianza en las riquezas terrenales, porque por este motivo desatendemos las celestiales. Ahora, alabamos y bendecimos a Dios por la esperanza de la Resurrección. Porque a la luz de ella, hoy toda relación es pequeña e insignificante comparada con la que nos espera en su Reino.

Por último, pedimos al Señor que nos aparte de toda ostentación de piedad, no buscando el reconocimiento de los demás, huyendo de todo protagonismo, podando nuestra labia de religiosidad, y moviéndonos a la generosidad con el menesteroso siempre en lo secreto.

LUCAS 19

Hoy alabamos y bendecimos a Dios por habernos venido a buscar y habernos salvado. Damos gracias por su perdón y por la oportunidad que nos ha sido dada de revertir los efectos del pecado en nuestra vida siendo bondadosos y misericordiosos los unos con los otros.

Rogamos también al Señor que nos dé un espíritu sabio, voluntarioso y fiel para administrar con habilidad su Gracia y todos los dones que de Él hemos recibido. Porque formando parte de una sociedad que aborrece al Señor la labor es harto compleja.

Pedimos pues un corazón dispuesto a entregar al Señor todo aquello que Él requiera. También un espíritu gozoso que reaccione con adoración al contemplar todas sus obras. Que la compasión por todos aquellos que se pierden nos mueva a la piedad. Y que nunca caigamos en la tentación de mercadear con religiosidad de tres al cuarto para sacar ningún rédito personal.

LUCAS 18

Hoy pedimos al Señor que nada diluya nuestra fe. Que no desmayemos orando, que no dejemos de rogar en todo momento y ante cualquier situación.

Pedimos también que nos haga alérgicos al enaltecimiento personal y el desprecio al prójimo que conlleva, pero adictos a la humildad necesaria para curarnos de nuestro propio pecado.

Pedimos al Señor un corazón de niño para recibir todas las enseñanzas de Jesús y tener así entrada en el Reino de Dios.

Pedimos también que las riquezas no sean motivo de tropiezo en nuestro peregrinaje al Reino de Dios. Que no dudemos en “canjear” los bienes terrenales por aquellos que son eternos.

Pedimos también no dejar de indagar en el significado de la Cruz. Rogando siempre a nuestro Padre Celestial para que nos muestre constantemente toda la verdad que emana de ella. Porque no podemos ver la Cruz de nuestro pecado a través de los ojos de nuestro cegado entendimiento. Y porque sólo nuestro Salvador puede abrirlo al escuchar el clamor de un corazón arrepentido. Que por tan grande salvación hoy muchos alaben y glorifiquen a Dios sin remedio.

LUCAS 17

Hoy pedimos al Señor que nos libre de ser piedra de tropiezo para nadie. También pedimos un espíritu humilde y compasivo para perdonar a todo aquel nos ofenda. Siempre prestos a aceptar sus disculpas. Pedimos también fe, más pura que grande. Porque, muy poca es la fe que hace falta para trasladar un monte. También ser más solícitos para servir al Señor sin quejarnos a tiempo y a destiempo.

Pedimos también un espíritu de gratitud constante hacia Dios. Un corazón ferviente que no pare de adorarle y agradecerle nuestra salvación. Que nunca nos paralice la indiferencia o la ingratitud.

Pedimos también fe para ver hoy el Reino de Dios entre nosotros. Porque ciertamente ya está en cada corazón donde habita Jesús. Pedimos también esperanza mientras aguardamos el inminente día de su juicio y venida. Que estemos constantemente en alerta y dispuestos a abandonar todo lastre que ralentice nuestro encuentro con Él sin caer en la tentación de mirar todo lo que dejamos atrás.

LUCAS 16

Hoy pedimos al Señor que nos libre del poder engañoso de las riquezas. Que sepamos ser sabios para utilizarlas en beneficio de aquellos que, al igual que nosotros, tampoco las merecen. Que entendamos la generosidad como la mejor inversión en el Reino de Dios. Porque nuestra ciudadanía en él es inmerecida, y porque no podemos servir a Dios y al dinero.

Pedimos también a Dios que nos muestre todo aquello que le es abominable, que sea Él nuestra vara de medir y no el razonamiento humano. Que no haya en nosotros pecados ocultos o consentidos.

Que nuestra perspectiva de la vida vaya mucho más allá de nuestros días en este mundo, y que la Palabra de Dios, con toda su agudeza, vitalidad, y eficacia, nos haga su mejor legado durante todo nuestro peregrinaje.

LUCAS 15

Hoy pedimos al Señor que descubra nuestra culpa y no por ello sintamos temor de acudir a Él. Que huyamos de todo complejo de superioridad moral sobrevenido a causa de nuestro bagaje espiritual o religioso. Que sepamos apreciar y contagiarnos del gozo que hay en el Cielo por un corazón que se arrepiente, y tener consciencia del tremendo valor que conlleva ser hijos de nuestro Padre celestial quien, a pesar de nuestro pecado, nos sigue amando incondicionalmente.