LEVÍTICO 6

Dios y Padre celestial. Te pedimos que nos apartes de toda mentira, ayúdanos a no participar de sus viciados tentáculos, no permitas que nos deje indiferencia toda forma de violencia e injusticia. Ayúdanos a ser fieles y justos.  

Gracias por haber propiciado nuestro perdón muriendo en nuestro lugar en la cruz. Te pedimos perdón, una vez más, por nuestras ofensas, y te pedimos que por la misma gracia que nos ha perdonado nuestras vidas te sean un sacrificio agradable. Aparta todo aquello que pueda contaminarnos. Te pedimos que nos cubra tu santidad para poder ministrar el sacerdocio que nos ha sido encomendado. Llénanos de tu temor para que así sea. En el nombre de Jesús. Amén. 

LEVÍTICO 5

Señor, hoy, una vez más, te pedimos perdón por nuestro pecado. Somos conscientes de su influencia en todo lo que pensamos, decimos, o hacemos. No queremos ignorar nuestra culpa. Por eso, queremos reconocer y confesar la necesidad de tu perdón. Porque tú eres nuestra expiación, el sacrificio que quita y borra para siempre nuestro pecado. Ayúdanos, a responderte con gratitud sin apartarnos de la sombra de la cruz. Alabado y bendito seas. Amén. 

LEVÍTICO 4

Señor. Gracias por haber sido  nuestro sacrificio expiatorio. Gracias por haber ocupado nuestro lugar en la cruz. Por haber sido perdonados y limpiados con tu preciosa sangre. Porque todos somos pecadores y ninguno está exento de culpa. Te pedimos perdón por todos aquellos pecados personales, los que sólo conocemos tú y yo. También por aquellos colectivos. Aquellos que comentemos de mutuo interés bien sea como familia, congregación, o nación. También te pedimos perdón por aquellos pecados que cometemos como ministros y sacerdotes. Por el daño que hacemos a tu pueblo y a tu obra. Especialmente cuando nos apropiamos tu nombre, pensamos que podemos granjearte, o gustamos de una gloria que sólo te pertenece a ti. En el nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.

LEVÍTICO 2

Dios y Padre celestial, alabado y bendito seas hoy. Gracias por dar a tu hijo en sacrificio agradable y perfecto delante de ti. Gracias por habernos redimido, por habernos hecho un pueblo santo que te pertenece . Ayúdanos a ser un sacrificio vivo del cual te agrades siguiendo los pasos de tu hijo. No dejes que la levadura del pecado estropee este día haciéndolo desagradable a tus sentidos. En el nombre santo de tu hijo te lo pedimos. Amén

LEVÍTICO 1

Señor, ayúdanos a ser sacrificios vivos de adoración y alabanza. Gracias por haber entregado tu vida en favor vuestro. Por habernos redimido de la esclavitud del pecado y de la muerte y por haber satisfecho la justicia de Dios el padre ocupando nuestro lugar en el altar de la cruz.