JOB 42

Hoy, postrados y humillados, admitimos que tú Señor lo puedes todo. Que no hay nada imposible para ti ¿Quién somos nosotros para dudar de tu providencia? ¿Qué otra cosa podemos hacer que no sea mostrar nuestra ignorancia? Te pedimos perdón por todas aquellas veces que hablamos cosas que, en realidad, no entendemos ¡Cuántas veces nuestras voces acallan tus palabras! ¡Cuánto tiempo llevamos ignorando tus preguntas! ¡Cuánto silencio recibes por respuesta!

Admitimos que hemos de pasar por pruebas y dificultades para conocerte de veras. Que es mediante el sufrimiento que te vemos cara a cara. Por eso te pedimos perdón y nos retractamos arrepentidos admitiendo nuestra triste condición.

Más henos aquí, para servirte en toda nuestra manera de vivir. Aunque los hombres nos maltraten, sabemos que tú nos vindicarás. Apártanos, Señor, de toda palabrería, de la mentira, y guíanos en la verdad. Ayúdanos a permanecer fieles en la oración y en el poder de tu Gracia.

No permitas que seamos varas de juicio, sino testimonios vivos y eficaces de tu Evangelio. Gracias por las abundantes riquezas que has preparado para todos aquellos que te aman sinceramente.

JOB 41

Hoy nos postramos y adoramos a nuestro Dios por la grandeza de la naturaleza y todos sus elementos. Humildemente nos postramos delante de Él y reconocemos que no podemos “domesticarla” a nuestro antojo, pues sólo Él tiene pleno poder sobre la Creación. Y toda ella le pertenece.

JOB 40

Hoy pedimos aceptar todas aquellas situaciones adversas que no entendemos. Pedimos abandonar todo empeño de contender con el Altísimo. Pedimos aceptar nuestra vileza y pequeñez delante de su poder, majestad y justicia.

Pedimos humildad y mansedumbre para callar, y para estar atentos a todas sus preguntas. Porque detrás de todo torbellino está Dios esperando una respuesta. Admitamos que la ira y el orgullo no tienen cabida delante de su presencia. Que Dios calla toda altivez humana a través de nuestras propias pruebas. Admitamos que no nos podemos salvar, por nosotros mismos, en modo alguno.  Que no podemos controlar ni manejar la vida a nuestro antojo.

JOB 39

Hoy alabamos y bendecimos al autor y sustentador de la vida. Aquel que es Señor y creador de toda planta y todo animal. Porque Él ha dejado su imprenta en la naturaleza. Cada animal, con sus habilidades, instintos y singularidades. Porque todo el Reino Animal está impregnado de su sabiduría. Le alabamos y le bendecimos por tan portentosa obra, por todo el entusiasmo y pasión que puso en cada especie creada. Porque cada animal es como una pieza musical única del gran compositor. Cada una con su estilo, su carácter y peculiaridad. Sólo 7 notas, distintos ritmos, tiempos, acordes y claves. Un solo pentagrama. Un solo autor.

JOB 38

Hoy nos postramos ante Dios, el único que es omnisciente y todopoderoso. Le pedimos perdón por aquellas veces que nuestras vanas palabras cubrieron su sabiduría. Nos ceñimos pues delante de su presencia preparados para rendir cuentas delante del que hizo los Cielos y la Tierra.

Nos postramos delante de la magnificencia de su portentosa obra. Por su extraordinaria belleza e inefable sabiduría. Avergonzados admitimos que no entendemos. Que nuestra mente es incapaz de comprender tanta maravilla, tanto poder, y tanta esplendorosa bendición.

Pedimos perdón por querer brillar con luz propia, por pretender quedarnos con Sus tiempos y edades ¿hasta cuándo seguiremos viviendo a sus espaldas? ¿Cuándo dejaremos de desconfiar de su amor y providencia?

JOB 37

Hoy alabamos y bendecimos al Señor por su grandeza y poder, manifestado tantas veces en los cielos y sus elementos: El sol, las nubes, la tormenta, la luna y las estrellas, la lluvia, el viento y la nieve. Todos ellos obedecen su mandato.

Pedimos, pues, temor y reverencia ante un Dios tan poderoso y trascendente, pero también humildad y sabiduría para aceptar sus designios, por extraños e incomprensibles que nos parezcan a veces.

JOB 36

Hoy pedimos al Señor mucho temor para hablar en su nombre. Que nunca caigamos en el error de pensar que Dios “necesita nuestra ayuda”. Que tengamos claro que no representamos su conocimiento, y tampoco su justicia. Porque sólo Dios es veraz, y sólo Él posee la perfecta sabiduría. Que nunca nos familiaricemos con su grandeza y poder. Por el contrario, que su justicia nos llene de temor, y humildad. Pedimos pues que nos libre del juicio ajeno, la hipocresía, o la superficialidad. Que seamos capaces de admitir la trascendencia de sus pensamientos. Así como la omnisciencia que esconde su soberanía.

JOB 35

Hoy pedimos al Señor no cruzar el umbral de sus designios. El terreno donde Dios, en su soberanía, impide que veamos con claridad. Que valoremos su silencio como respuesta. Que no dejemos de rogarle y de preguntarle mientras oramos e indagamos en su Palabra, porque esa sí es su voluntad. Que aceptemos su trascendencia. Que nuestras manos sirvan para consolar y edificar. No para acusar y destruir. Que prefiramos la ayuda de Dios a la de los hombres, pues Él sí nos ama y nos cuida, aún cuando no somos conscientes de ello. Que la maldad y la soberbia no nos encarcelen impidiendo toda relación con nuestro Creador. Y que no tergiversemos la verdad a causa de nuestra ignorancia.

JOB 34

Hoy pedimos al Señor compasión para estar siempre al lado del menesteroso y el que sufre injustamente. Aunque resulte difícil entender la situación. Que tengamos humildad para admitir nuestra incomprensión y las paradojas de la vida, pero también confianza en que Dios será finalmente vindicador y vindicado. Porque sólo Él es omnisciente, y sólo Él es justo. Ahora y siempre.

JOB 33

Hoy pedimos al Señor discreción, control sobre nuestra lengua sabiendo que en las muchas palabras no hay más sabiduría. Que nunca nos embriaguemos de grandilocuencia confundiendo nuestra limitada percepción de las cosas con la inmensidad del conocimiento divino. Que nuestra palabra, por “sana” que sea doctrinalmente hablando, nunca sea para contención sino para edificación

Alabado y bendito sea nuestro Dios y Padre que nos es propicio toda la vida. Porque su amor no tiene mesura y su conocimiento siempre nos excede.