ÉXODO 20

Hoy alabamos y bendecimos a Dios por habernos salvado de la condenación eterna y por habernos librado de la tiranía del pecado. Le pedimos perdón, una vez más, por nuestras faltas y le rogamos que:

  • Nos aparte de toda idolatría.
  • Que no camuflemos nuestros ídolos detrás de su santo nombre, y que nuestro amor por él sea la única motivación para obedecerle.
  • Que su santo temor nos llene de respeto a su Palabra y su persona.
  • Que sepamos apartar siempre un tiempo para descansar plenamente en Él, gozándonos en su persona, adorándole por su poder, misericordia, verdad, y justicia.
  • Que nunca dejemos de honrar aquellos que nos criaron y dieron la vida.
  • Que ninguna forma de odio, manifiesta o encubierta, infecte nuestro corazón. Que seamos artesanos del asertividad. Amando sin restricciones, a tiempo y a destiempo.
  • Que ninguna forma de adulterio nuble nuestra vida.
  • Que el robo, la explotación, el abuso, o la corrupción no manchen nunca nuestras manos.
  • Que nunca neguemos la verdad a nadie.
  • Y que la codicia, madre de todos los pecados, no detone todo tipo de iniquidad en nuestra alma.

Por último, pedimos que su temor defina los límites que nunca debemos traspasar, y que nuestras vidas sean un continuo sacrificio de alabanza al único Dios, creador de los Cielos y la Tierra.

ÉXODO 19

Hoy pedimos al Señor una respuesta sincera y sentida de gratitud al Señor por su Salvación manifestada en una clara determinación a buscar su voluntad obedeciendo su Palabra. Pedimos que abra nuestros ojos a su amor y cuidado constante. Le alabamos y le bendecimos porque sólo Él es el Creador de los Cielos y la Tierra, y todo, absolutamente todo, es posesión suya.

Por otro lado, pedimos no tomarnos a la ligera su santidad y su justicia. Rogamos que nunca se aparten de nosotros el santo temor que merece. Pidiendo constantemente su ayuda en oración, y buscando asiduamente su voluntad en su Palabra.

ÉXODO 18

Hoy pedimos al Señor que todos los que nos conocen puedan ver su mano poderosa obrando en nuestras vidas. Que por ello derramen sus vidas a Dios y se gocen con nosotros en su salvación.

Pedimos también caminos por donde desarrollar todo lo que hemos aprendido de Él en las Escrituras. Cada uno conforme al don que ha recibido. Que la justicia no se aparte nunca de nuestra diestra, y que seamos sensatos y humildes para aceptar los buenos consejos.

ÉXODO 17

Hoy pedimos al Señor paciencia para seguir adelante hacia la tierra prometida mientras soportamos la escasez del desierto. Que a pesar de la dureza del camino no dudemos un solo instante que Cristo camina entre nosotros. Porque su fidelidad es para siempre.

Hoy también pedimos valentía y endereza para enfrentar todas las batallas que se han levantado contra nosotros, porque hoy son muchos los que desafían a nuestro Dios. Que no dejemos de sostenernos mutuamente en oración, y que nunca abandonemos a Cristo, nuestra roca fuerte, la única que puede hacernos más que vencedores.

ÉXODO 16

Hoy pedimos ser librados de la murmuración. Que las dificultades del camino, la escasez, el temor y la ansiedad no nos hagan anhelar nuestra antigua manera de vivir, por “sensata” que nos pueda parecer. Que no perdamos la fe y confianza en aquel que nos ha salvado. Pues, si nuestra fe no desfallece, su provisión, espiritual y material, no faltarán a lo largo de todo el camino.

ÉXODO 15

Hoy alabamos y bendecimos a nuestro Dios porque nos ha salvado con mano poderosa, porque es fiel y lo ha sido durante tantas generaciones. Porque ha derrotado a nuestros enemigos. Porque Su Palabra permanece para siempre. Porque nada la detiene, y por ella los Cielos y la Tierra fueron creados.

Alabado y bendito sea porque sólo hay un Dios verdadero, y ha prometido acompañarnos hasta la Tierra Prometida. Gocémonos y alegrémonos confiadamente en Él.

Pedimos, pues, no desfallecer, ni murmurar, aun cuando las circunstancias sean amargas, porque si escuchamos y hacemos lo que es justo, el ciertamente curará todas nuestras enfermedades y nos librará de todos nuestros enemigos.

ÉXODO 14

Hoy pedimos al Señor un espíritu de sujeción y dependencia para que, mediante nuestra obediencia, muchos sepan que Jesús es el Señor. Pedimos también valentía para enfrentar las dificultades con confianza y fe en nuestro Salvador. Que nunca cedamos al deseo de volver atrás. Que nuestra fe abra las puertas del Cielo para que veamos su mano poderosa librándonos de todos nuestros enemigos mientras avanzamos confiadamente hacia la Tierra Prometida.

ÉXODO 13

Hoy pedimos al Señor que tengamos en alta estima su salvación y no pasemos por alto todos los recordatorios que de ella nos ha dado. En acción de gracias, le pedimos que nuestras vidas se mantengan alejadas del pecado sin olvidarnos de guardar siempre un tiempo para gozarnos en ella con nuestros hermanos en la fe.

También le pedimos sabiduría para discernir y ver las columnas de nube y de fuego que Dios pone delante nuestro día y noche para guiarnos siempre por el mejor camino, por angosto y largo que este sea.

ÉXODO 12

Hoy alabamos y bendecimos a nuestro Señor porque nos ha salvado con su sangre. Por ella nos ha librado de la muerte y del poder del pecado. Que recordarlo nos mueva a postrarnos y a adorarle. Así como a honrarle en toda nuestra manera de vivir obedeciéndole.

Le pedimos pues que no nos tomemos a la ligera tan grande sacrificio en favor nuestro. Que nuestro compromiso sea real y no “temporal”. Que, mientras tanto, nadie de la fe de Jesús quede excluido de todo el gozo que nos ha sido dado participando de las celebraciones y recordatorios que corresponden a su Pueblo redimido.

ÉXODO 11 – 12

Hoy pedimos al Señor que todos aquellos que nos rodean y nos conocen nos tengan en gran consideración, siempre conforme al comportamiento ejemplar que caracteriza los hijos de Dios. Le pedimos que por nuestro testimonio todos ellos puedan entregar sus vidas a Cristo.

Que, al ver nuestra esperanza, y al conocer nuestra fe puedan darse cuenta de su necesidad de Cristo y su sacrificio en la cruz en favor de ellos. Así como del inminente juicio que se cierne sobre toda la humanidad.

Pedimos entonces, que, como pueblo de Dios, no olvidemos el sacrificio de Cristo en la cruz. Porque en ella fuimos salvados y redimidos para Él. Que no nos olvidemos de celebrar nuestra gran salvación. Y que no nos privemos de su gozo, celebrándola juntos, también a través de los símbolos.