Señor, ayúdanos a tenerte el respeto y la reverencia que requiere tu santo nombre, siendo como eres creador de los Cielos y la Tierra, y Señor del Universo. Ayúdanos a discernir tu cuerpo mediante los símbolos, y a su vez, a no descuidar el inmenso valor de tu preciosa sangre que nos limpia de todo pecado. Lávanos con tu agua de vida, para que, a su vez, podamos lavarnos entre nosotros. Y úngenos para el santo ministerio que nos has encomendado. En el nombre de Jesús.
Éxodo
ÉXODO 29
Padre amado, ahora que nos has revestido de ti. Ahora que nos has purificado con tu sangre vertida en la cruz. Conságranos, Señor a ti. Muévenos a servirte y a ministrar en tu nombre. Haznos sacrificio, aroma y ofrenda agradable delante de ti.
Haz que tomar de los símbolos del pan y del vino sean un fiel reflejo de nuestro sacerdocio. Santifícanos a través de ellos. Haz que nuestra iglesia sea un lugar de encuentro contigo. Que sea manifiesta tu presencia en la comunión, glorifícate en nuestras congregaciones, y habita entre nosotros. Para que todos sepan que tú eres nuestro Dios, que nos has salvado, y que te pertenecemos. Amén.
ÉXODO 28
Señor, hoy te pedimos espíritu de sabiduría para desarrollar los dones que nos has dado. Vístenos de ti mientras los ejercemos. Guíanos por sendas de justicia, y ayúdanos a dar un testimonio fiel. Aparta todo egoísmo, ayúdanos a vernos como hermanos y miembros de un solo cuerpo. Gracias por ser nuestro intercesor, por haber pagado en la cruz nuestros pecados, y por llevarnos siempre en el corazón. Graba ahora en los nuestros: “Santidad a ti”. Y que tu amor cubra siempre nuestra desnudez. En el nombre de Jesús. Amén.
ÉXODO 27
Padre amado, teniendo acceso a tu misma presencia. Ayúdanos a no descuidar nuestro ministerio intercesor delante de ti. Que no se apague nunca la luz de nuestras oraciones. Que no nos cansemos, ni nos olvidemos de traerte acciones de gracias constantemente. Que el testimonio dado por tu Santo Espíritu no disminuya en nosotros ni se apague hasta que tu vuelvas. Amén.
ÉXODO 26
Señor, haz que, como pueblo tuyo santificado por tu Gracia, seamos punto de encuentro entre Dios y el hombre. Que nuestras comunidades sean reflejo del magnífico tabernáculo de hombres y mujeres que compone tu iglesia. Que nuestras relaciones los unos con los otros constituyan el lugar idóneo donde la humanidad se reconcilie contigo.
Haznos ver también que todos somos necesarios, aunque nuestros dones sean distintos. Que tu presencia, y el testimonio de tu Palabra impregnen nuestra misma existencia. Que el trono de tu Gracia nos gobierne con brazo inquebrantable. Y que tu luz atraiga a todo pueblo y nación al testimonio de tu Palabra. Haznos dignos de tan sublime testimonio. En el nombre de Jesús. Amén.
ÉXODO 25
Señor te damos gracias por todas las riquezas de tu gracia. En especial, aquellas que ya podemos disfrutar. Te agradecemos cada don que has repartido entre nosotros. Muévenos, Señor a ofrecértelo en acción de gracias.
Y que todo sacrificio y toda labor en tu nombre sea hecha alrededor del trono de tu Gracia. Haznos dignos de estar en tu presencia. Haznos recipientes de tu luz y tu calor, para traer paz y consuelo a todos aquellos que nos rodean. Amén.
ÉXODO 24
Hoy agradecemos al Señor su cercanía. Le agradecemos su revelación en Cristo Jesús, así como en su Palabra. Una vez más renovamos nuestro voto delante de Él, humildemente, sabiendo que lo difícil vendrá a partir de ahora.
Le damos gracias por su sacrificio en la Cruz. Porque sólo por su sangre nos ha redimido y nos ha limpiado de todo pecado. Le agradecemos habernos hecho piedras de su santo templo. Porque confiamos en el poder de su sangre, no sólo para salvarnos, sino también para hacernos obedientes.
Le damos gracias por el gozo de nuestra Salvación, y por la abundancia de todas sus promesas.
Le pedimos fidelidad, esperanza y amor. Tomarnos en serio su Palabra. Y creer en Él, aunque hoy le cubra una nube, porque tenemos la certeza de que pronto se manifestará con gran poder y gloria.
ÉXODO 23
Hoy pedimos al Señor que nos aparte de la mentira, siempre foco infeccioso de toda maldad. Le pedimos que nos ayude a abandonarlas, aunque las multitudes las crean o las sigan. Que no pervirtamos la justicia por haber descuidado la verdad. Le pedimos al Señor que nos aparte de todo prejuicio o favoritismo (véase sexismo, racismo, clasismo, etc.) Y que no nos olvidemos de ayudar a los necesitados, incluso cuando estos sean nuestros enemigos.
Pedimos también reservar siempre un tiempo tanto para descansar, como para orar y meditar su Palabra. Porque también es necesario gozarnos en Dios y en todo lo que Él nos ha dado. Y que no excluyamos a los necesitados de nuestra bendición.
Que disfrutemos de toda reunión convocada por Él como una celebración santa. Que no vayamos meramente a recibir, sino también a traer nuestras primicias al Señor.
También pedimos que nos tomemos en serio realidades espirituales tales como la de que su presencia nos acompaña constantemente. Que su ángel nos protege y nos guía, pero también está atento a todos nuestros actos de rebeldía. Porque vivimos en medio de una sociedad sumamente idólatra y las tentaciones y peligros no son pocos.
ÉXODO 22
Hoy pedimos al Señor que nos ayude a no caer en la tentación del amor al dinero. Porque es, sin duda, la raíz de todos los males. Pedimos no ser presa de la codicia, ni tampoco del hurto, que es su hijo predilecto. Pedimos también no caer en la usura, aprovechándonos de los más vulnerables.
Rogamos también no caer en la inmoralidad sexual. Cuidar y respetar a nuestro conyugue teniendo en gran estima nuestras familias. Sin olvidarnos de aquellas desestructuradas, y de los que padecen una soledad no deseada. También pensando en los pobres y necesitados.
Por último, pedimos amar al prójimo por encima de cualquier bien material. Siendo siempre primeramente misericordiosos, como nuestro Padre lo es con nosotros.
ÉXODO 21
Hoy pedimos al Señor que nos caractericemos por cuidar y respetar nuestra familia, así como por nuestra responsabilidad en el trabajo. También pedimos respeto por la dignidad humana, no apoyando, directa ni indirectamente, el abuso o la explotación laboral.
Pedimos también ser cuidadosos con nuestros deseos y pensamientos, porque ninguna forma de odio, por inocua que nos parezca, pasa desapercibida delante de Él. Cuidar el trato con nuestro prójimo, porque así tratamos, así nos tratarán. Igualmente, pedimos ser capaces de valorar justa y ecuánimemente los bienes materiales, nunca poniéndolos por encima de la dignidad que merece todo ser humano.