EFÉSIOS 6

Señor, ayúdanos a honrar a nuestro Padres, también danos sabiduría para educar a nuestros hijos. Ayúdanos también a ser trabajadores voluntariosos, prestos a obedecer. No sirviendo al ojo, sino de corazón sirviéndote a ti. Sabiendo que todo el bien que hagamos no quedará sin su recompensa.

Fortalécenos en ti, Señor, danos tu armadura para podernos defender y permanecer firmes el día malo. Vestidos con la verdad, la justicia, la fe, y el Evangelio. Andando en el Espíritu, y siendo diestros con la Palabra de Dios. Orando en todo tiempo. Amén.

EFÉSIOS 5

Padre nuestro que estas en los Cielos, desde nuestra condición de hijos amados, ayúdanos a imitarte en amor tal como Cristo nos amó, siendo ofrenda y sacrificio agradable a ti. Apártanos, pues, de toda forma de fornicación o de codicia. Perdona también nuestras palabras torpes, necias, fanfarronas o soeces. Aléjanos también de la idolatría que conlleva toda codicia. No dejes que menospreciemos las riquezas eternas prefiriendo las temporales. No permitas que tengamos “relaciones comerciales” con los hijos de desobediencia. Ayúdanos a andar como hijos de luz por tu Santo Espíritu dando frutos de bondad, justicia y verdad. Aprobando aquello que te es agradable. No dejando que nos conformemos con las obras infructuosas de las tinieblas. Despiértanos del letargo que nos proporciona el confort, ayúdanos a redimir el tiempo, teniendo siempre interés en conocer tu voluntad. Que también nos llene el gozo de tu Santo Espíritu. La alabanza a ti sea nuestra forma de comunicarnos. Siendo agradecidos en cualquier circunstancia. Sujetándonos los unos a los otros en tu santo temor. Dejándonos gobernar por el amor. Y teniendo en gran estima el don de la familia. En el nombre de Jesús te lo pedimos todo. Amén.

EFÉSIOS 4

Señor, hoy te pedimos que nuestro modo de vivir sea digno de nuestro llamado. Siendo siempre humildes, amables y pacientes. Tolerantes unos con otros, practicando el verdadero amor. Ayúdanos a ceder para mantener la unidad en el vínculo de la paz. Porque una es nuestra esperanza, uno nuestro Señor, una nuestra fe, uno nuestro bautismo, y uno el Dios y Padre de todos.

Capacítanos para servir, pero sólo con el propósito de edificar tu cuerpo. Llénanos de tu conocimiento, y haz que cada día seamos más parecidos a ti.

Ayúdanos a sujetarnos a ti y a nuestros hermanos. A no vivir alejados de ti, participando encubiertamente de toda inmoralidad o deseo engañoso. Más bien, renueva nuestra mente conforme a tu justicia y santidad.

Haz que la verdad sea nuestro idioma, pon caducidad a nuestro enojo, ayúdanos a abandonar el pecado con todas sus obras. Aleja igualmente de nosotros la amargura, la ira o cualquier otra forma de malicia. Haznos trabajadores, pero para poder compartir con los necesitados, bondadosos, compasivos y empáticos unos con otros evitando también toda palabrería. Y haz que nos perdonemos mutuamente, tal y como tú nos has perdonado en Cristo Jesús. Amén.

EFÉSIOS 3

Dios y Padre Celestial. Aunque primeramente no lo entendamos, te agradecemos todas aquellas crisis que permites en nosotros para beneficio de tu obra.  En medio de ellas, te pedimos tu guía para saber los planes que guardas para cada uno de nosotros.

Te damos gracias por los proyectos de unidad y harmonía que en ti tendremos en un futuro tanto judíos como gentiles. Por el privilegio de servirte y extender el Evangelio por tu poder y tu gracia. Porque aun siendo indignos, nos has concedido el proclamar sus innumerables riquezas.

Ayúdanos a ser fiel reflejo de tu sabiduría ante las multitudes celestiales que nos observan. Te damos gracias, también, por las vidas de todos aquellos que sufrieron, o incluso dieron su vida para que hoy nosotros alberguemos el Evangelio. Gracias por poder estar hoy sin temor en tu misma presencia.

Ahora, fortalécenos en tu espíritu con la multitud de recursos que has puesto a nuestro alcance, habita en nuestros corazones por la confianza que hemos puesto en ti. Arráiganos y fortalécenos sólo en tu amor. Ayúdanos a comprender, juntamente con la iglesia universal, las dimensiones de tu compasión y la profundidad de tu amor. Aunque no alcancemos a comprenderlo completamente, ayúdanos a experimentar tu amor. Conscientes que eres capaz de llevar a cabo planes en nosotros mucho más grandes de lo que podemos imaginar. A ti sea la Gloria en tu iglesia. Ahora y por siempre. Amén.

EFÉSIOS 2

Señor, alabado y bendito seas por habernos dado vida juntamente con Cristo. Por habernos librado del pecado y la muerte, por habernos salvado en tu Gracia. Bendito seas por habernos sentado a tu diestra en los lugares celestiales, por la fe que has puesto en nuestros corazones, porque por ella nos vas moldeando día a día para buenas obras, aquellas que nos has preparado de antemano.

Gracias por habernos incorporado a tu pueblo mediante la sangre de tu hijo. Por habernos llenado de esperanza, por ser nuestra paz. Por habernos reconciliado en la cruz, y por habernos dado un mismo Espíritu por el cual tenemos acceso al Padre.

Gracias, también, por las Escrituras, y por ser tú nuestra piedra angular, aquella sobre la cual somos edificados para morada de Dios en el Espíritu. En el nombre de Jesús. Amén.

EFÉSIOS 1

Alabado y bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor, porque nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Porque nos escogiste desde antes de la fundación del mundo para ser sin mancha delante de tus ojos. Por tu gloriosa gracia nos has hecho tus hijos por medio de Jesucristo. Porque por su sangre hemos sido redimidos y nuestros pecados han sido perdonados. Te damos gracias por los planes gloriosos que estas preparando tanto en el Cielo como en la Tierra. Mantén viva, Señor, esta gloriosa esperanza en nuestros corazones.

Gracias por habernos mostrado la verdad y por haber sellado nuestra redención con la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Gracias Señor por la fe que nos es común a todos los miembros de tu iglesia. Infunde ahora tu amor entre nosotros, danos espíritu de sabiduría para conocerte mejor. Que nuestros ojos sean abiertos para ver cuán gloriosa es nuestra herencia en ti, así como el tremendo poder de nuestra fe. El mismo poder que te resucitó al tercer día, te sentó a la diestra del Padre, y te ha puesto por cabeza de la iglesia, que es tu cuerpo en la Tierra. Alabado seas por tanta dicha. En el nombre de Jesús. Amén.