SALMOS 3-4

Señor, sé tú nuestra esperanza, gloria, protección, paz y confianza. Porque tuya es nuestra salvación y tú eres nuestro sustento. Líbranos de nuestras aflicciones. Apártanos de las mentiras y la vanidad de este mundo. Ayúdanos a serte fieles en cada situación. No haya pecado oculto en nuestras vidas. Muévenos a ofrecerte sacrificios de justicia que te agraden. Vea todo el mundo tus bondades. Alabado y bendito seas por el gozo que has derramado sobre nosotros y por la paz que sentimos a tu lado. En tu santo nombre. Amén.

LEVÍTICO 5

Señor, hoy, una vez más, te pedimos perdón por nuestro pecado. Somos conscientes de su influencia en todo lo que pensamos, decimos, o hacemos. No queremos ignorar nuestra culpa. Por eso, queremos reconocer y confesar la necesidad de tu perdón. Porque tú eres nuestra expiación, el sacrificio que quita y borra para siempre nuestro pecado. Ayúdanos, a responderte con gratitud sin apartarnos de la sombra de la cruz. Alabado y bendito seas. Amén. 

COLOSENSES 2

Señor, alienta nuestros corazones, y mantenlos unidos en amor para alcanzar las riquezas de tu conocimiento en Cristo, en quien tenemos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento. Mantén nos alejados de toda mentira y de aquellos que las propagan. Ayúdanos a andar en ti, rebosantes de gratitud. Y que nadie nos ate, ni con vanas tradiciones, ni con los principios mundanos. En tu santo nombre. Amén.

PROVERBIOS 19

Señor, pon en nosotros integridad, a pesar del coste que conlleva. Ayúdanos a tener en gran estima el conocimiento. A desechar la mentira. A no ignorar al pobre y al necesitado. A ser trabajadores y prudentes. Danos también un corazón humilde presto a ser disciplinado, aconsejado o reprendido. Abre nuestros ojos para ver que nada hay más deseable que la bondad. Y que en tu temor está el camino a la vida Amén.

SALMOS 1-2

Señor, alabado y bendito seas por habernos dejado tu Palabra. Abre en nosotros el apetito y así poder nutrirnos. Despierta nuestro paladar para que se deleite en ella. Que sepamos apreciar todas las bendiciones que conlleva creerla y obedecerla.

Señor, no dejes que pongamos nuestra confianza en este mundo, sus riquezas, su poder, o sus naciones. Que nuestra lealtad sea con la Jerusalén celestial y su gran Rey. Adorado, reverenciado, y temido sea. Sé tú nuestro gozo. Sé tú nuestro refugio, porque tu ira pronto se encenderá. Amén.

LEVÍTICO 4

Señor. Gracias por haber sido  nuestro sacrificio expiatorio. Gracias por haber ocupado nuestro lugar en la cruz. Por haber sido perdonados y limpiados con tu preciosa sangre. Porque todos somos pecadores y ninguno está exento de culpa. Te pedimos perdón por todos aquellos pecados personales, los que sólo conocemos tú y yo. También por aquellos colectivos. Aquellos que comentemos de mutuo interés bien sea como familia, congregación, o nación. También te pedimos perdón por aquellos pecados que cometemos como ministros y sacerdotes. Por el daño que hacemos a tu pueblo y a tu obra. Especialmente cuando nos apropiamos tu nombre, pensamos que podemos granjearte, o gustamos de una gloria que sólo te pertenece a ti. En el nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.

COLOSENSES 1

Dios y Padre celestial. Gracias por la esperanza que hemos recibido de ti y tenemos guardada en los Cielos. Llénanos de tu voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Ayúdanos a andar dignamente, agradándote en todo, dando fruto en toda buena obra, y creciendo en todo conocimiento de tu persona. Danos paciencia, y ayúdanos a serte agradecidos, siempre gozosos. Gracias por habernos redimido con tu preciosa sangre. Ten tu la preeminencia en todo. Y úngenos con tu paz. En el nombre de Jesús. Amén

 

 

PROVERBIOS 18

Señor, no dejes que perseguir nuestros propios deseos nos impida adquirir sabiduría. Que nuestra realización personal no nos prive de cordura. Que la sabiduría ponga rienda a nuestros labios. Ayúdanos a ser imparciales y a sembrar la paz midiendo siempre nuestras palabras. A ser buenos trabajadores. Pon en nuestro corazón la humildad que precede el honor y apártanos de la arrogancia que antecede la destrucción. Ayúdanos a ser prontos para escuchar y tardos para hablar. Gracias por ser nuestro refugio. Gracias por las esposas y maridos que nos has dado. Y alabado seas también por las buenas amistades que has puesto a lo largo de nuestro camino. En el nombre de Jesús. Amén.

JUAN 21

Señor pon en nosotros fe para reconocerte y seguir tus consejos. En ti estamos seguros, a tu lado hay gozo y bendición eterna. No dejes que temamos tus preguntas, cuestiona nuestra vida para poder seguirte de verás. En tu nombre. Amén.