PROVERBIOS 6

Señor, ayúdanos a darnos cuenta de nuestros propios errores, danos humildad para reconocer nuestras decisiones equivocadas. Danos valentía para huir a tiempo, antes que sea demasiado tarde.

Danos sabiduría para contar nuestros días, a estar ocupados en toda labor de provecho. Danos también sentido común para trabajar en equipo y harmoniosamente. Aparta de nosotros la desidia, y la distracción desmesurada.

Pon guardia a nuestra lengua para no ofender, ni sea instrumento de engaño o perversidad. No dejes que haya en nosotros ojos altivos, ni manos violentas, y que tampoco seamos motivo de discordia entre hermanos.

Guarda el consejo de nuestros padres en nuestros corazones, que tu Palabra sea lumbrera a nuestro camino, y que no desechemos la disciplina que conlleva el camino de la vida.

No dejes que tentación alguna nos seduzca, que la sensualidad no nos gobierne, que no juguemos con fuego, Que nuestras vidas no acaben siendo un montón de cenizas encendidas por el robo o el adulterio. En el nombre de Jesús. Amén.

JUAN 9

Señor, abre nuestros ojos para ver. Cura todas nuestras enfermedades y dolencias. Haz que tu obra en nosotros no deje a nadie indiferente. Que todo el mundo sepa que tu eres nuestro Señor, hacedor, y salvador. Ayúdanos a no negarte, a pesar de las malas consecuencias que pueda tener. Que nada corrompa ni sustituya la fe que hemos depositado en ti. Porque sólo tú eres el Hijo de Dios, y sólo tú nos has abierto los ojos. Que nada detenga nuestra adoración. En el nombre de Jesús. Amén.

ÉXODO 30

Señor, ayúdanos a tenerte el respeto y la reverencia que requiere tu santo nombre, siendo como eres creador de los Cielos y la Tierra, y Señor del Universo.  Ayúdanos a discernir tu cuerpo mediante los símbolos, y a su vez, a no descuidar el inmenso valor de tu preciosa sangre que nos limpia de todo pecado. Lávanos con tu agua de vida, para que, a su vez, podamos lavarnos entre nosotros. Y úngenos para el santo ministerio que nos has encomendado. En el nombre de Jesús.

GÁLATAS 4

Alabado y bendito seas Dios y Padre, creador de los Cielos y la Tierra. Por haber enviado a tu Hijo, nacido de mujer, para redimirnos. Gracias por el Espíritu Santo, por el cual podemos clamar: “Abba Padre”. Y por habernos hecho tus hijos y herederos de la promesa.

No dejes que volvamos a la esclavitud del pecado, y la idolatría. Aparta de nosotros cualquier forma de legalismo. Que no menospreciemos la libertad que nos has dado. En el nombre de Jesús. Amén.

PROVERBIOS 5

Señor, danos temor para aprender y adquirir sabiduría, danos también humildad para retenerla. Muéstranos, Señor el Camino de la Vida para no apartarnos de él. No permitas que nos dejemos llevar por aquellos que no lo conocen.

Bendice nuestra familia, que nuestro corazón se regocije en ella y la tengamos en alta estima. No dejes que nadie la dañe, porque nada escapa a tu mirada. Ninguna falta quedará impune, y nadie se librará de las consecuencias del pecado: Su esclavitud, su locura, y, por ende, la muerte. Amén.

El nombramiento de los animales, la creación de la mujer, la institución divina del matrimonio

Génesis 2:18-25.

Pero el hombre se hallaba en un estado de “perfección en progreso”. Había cierta soledad en Él. Adán era perfecto, pero había una cadencia pendiente de suplir. La balanza era perfecta, sólo faltaba equilibrarla.

Vemos que ahora mismo, en la Creación, hay una unidad, una harmoniosa coexistencia entre hombres y animales. Todos fuimos creados de la tierra, ello explica que compartamos tanta información genética. Toda la similitud que existe entre nosotros y el reino animal no hace más que proclamar que todos tenemos un mismo Creador.

La intención de Dios desde el principio es crear una sociedad jerarquizada de hombres, animales y plantas. Donde el hombre, teniendo la preeminencia, se le asigna un rol muy especial sobre todos ellos. Él debe administrar y cuidar los seres vivos que Dios ha creado. Destacan en estos versículos la estrecha relación entre el hombre y el reino animal. Adán tendrá una labor de Señorío, pero a su vez de estrecha colaboración, incluso de guía sobre los animales. Una vez más, Adán ejercita su rol como representante de Dios entre ellos. Porque la gran diferencia entre ellos y nosotros es que como seres humanos, estamos hechos a imagen de Dios, creador de los Cielos y la Tierra.

Así que Adán, con cierta lógica, empieza a añorar algo de compañía. Adán necesita alguien como él para poder seguir adelante, desea recomponer el equilibrio de la balanza de su vida. Su relación con Dios le llena, su relación con el reino vegetal y animal también, pero Adán desea otro tipo de plenitud. No es que su vida no sea ya una vida completa. Es que es necesario un nuevo estadio en su vida en que Dios de una nueva forma a su existencia. Por eso Dios no añade nada nuevo, simplemente lo hace dormir, toma una de sus costillas, y de ella forma la mujer. Literalmente, una extensión de Adán.

Así que, Dios pone de manifiesto que el hombre es un ser social. Necesita tener relación con sus semejantes, y en especial, una relación estrecha, familiar. Así que, primeramente, queda claro que no es bueno que el hombre esté sólo. Eso no significa que todo hombre o toda mujer estén llamados al matrimonio. Existen muchos tipos de sana relación que suplirán la necesidad de contacto humano aparte de la familia, como; La amistad, y en especial la comunión cristiana. La longevidad del hombre y la duración de su edad fértil proveen al hombre de una cobertura familiar que suele durar más de media vida. Pero lo habitual, al menos hasta ahora, lo normal es que el hombre abandone su familia (padre y madre) y se una a su costilla perdida.

La soledad no es buena. En ese sentido, todo hombre y toda mujer tienen esa necesidad tan vital, y tan legítima como la del calor humano. Sí alguna vez alguien se queda sin esa buena cobertura familiar, será bueno que, como iglesia, y como pueblo de Dios tratemos de dar cobijo a estas personas.

La mujer fue creada a causa del hombre, y esto le otorga al hombre cierta autoridad (no confundir con autoritarismo). Es una autoridad subordinada totalmente a Dios y que implica, en el mismo grado, un sacrificio de amor que “supera” totalmente cualquier galón otorgado.

Por otro lado, también deducimos del texto que el hombre tiene una dependencia de la mujer que no tiene ella. Precisamente, debido a esa “desventaja” frente a la mujer, debería cuidarla como la parte de su ser más preciada.

Así pues, nos encontramos por un lado con Adán y Eva que son una unidad, y que de esta unidad saldrá la humanidad entera. Ello implica que en el fondo todos los seres humanos pertenecemos a una sola familia. Todos, en realidad somos hijos de “carne de mi carne, y huesos de mis huesos”.

RESUMEN

Nos hallamos pues ante la institución del matrimonio, y por lo tanto de la familia. Pilar de toda sociedad. En el texto, se hacen notorios los siguientes aspectos:

  • Las familias se multiplican dividiéndolas. El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer formando una nueva familia.

La unión entre el hombre y la mujer es mutua e indisoluble. Los dos pasan a ser un solo cuerpo. Ambos deben cuidarse y respetarse trazando un nuevo camino común.

JUAN 8

Señor, danos luz para ver nuestro propio pecado. Líbranos de todo espíritu de juicio y de condena. No nos dejes caer en tentación. Sé tú, Señor, nuestro principio y nuestro fin. Acompáñanos en nuestro andar diario, que nada permanezca oculto ante tu mirada, y que nuestro testimonio sea fiel. Aumenta nuestra fe en ti. Ayúdanos a permanecer en ti y en tu Palabra. Danos la libertad que tanto anhela nuestra alma. No dejes que huyamos de la verdad. No dejes que busquemos nuestra gloria, porque por ella juzgamos a los demás.

Alabado y bendito seas porque la bendición de guardar tu Palabra trasciende la misma muerte. Y porque siempre has estado ahí, desde antes de la fundación del mundo. Amén.

ÉXODO 29

Padre amado, ahora que nos has revestido de ti. Ahora que nos has purificado con tu sangre vertida en la cruz. Conságranos, Señor a ti. Muévenos a servirte y a ministrar en tu nombre. Haznos sacrificio, aroma y ofrenda agradable delante de ti.

Haz que tomar de los símbolos del pan y del vino sean un fiel reflejo de nuestro sacerdocio. Santifícanos a través de ellos. Haz que nuestra iglesia sea un lugar de encuentro contigo. Que sea manifiesta tu presencia en la comunión, glorifícate en nuestras congregaciones, y habita entre nosotros. Para que todos sepan que tú eres nuestro Dios, que nos has salvado, y que te pertenecemos. Amén.

GÁLATAS 3

Señor, líbranos de añadir tradición u obra alguna a nuestra preciosa y santa fe. La que guio a nuestro padre Abraham. Gracias porque habernos hecho partícipes de su bendición. Porque en ella nos has dado vida al morir en la cruz recibiendo una maldición que sólo nosotros merecíamos.

Gracias Señor, porque sólo tú eres la descendencia prometida, y sólo en ti formamos parte de ella. Gracias por la ley, porque por ella somos conducidos a ti constantemente.  Gracias por la fe que ha roto nuestro confinamiento, porque ella es la vacuna que nos hace inmunes al pecado. Ayúdanos ahora a vivir por ella. Gracias por habernos adoptado. Gracias porque la fe que salva no hace acepción de personas. Porque todos los que hemos creído, habiendo recibido un solo bautismo, hemos sido revestidos de ti.

Gracias por la unidad que hay en ti, por habernos hecho descendencia de Abraham en ti, y por participar ya de su herencia. En Cristo Jesús. Amén.

PROVERBIOS 4

Señor, te damos gracias por nuestros padres. Por el cuidado y la instrucción que recibimos de ellos, ayúdanos a descubrir la bendición que nos aguarda al respetarlos. Ayúdanos, Señor a buscar la sabiduría constantemente, a valorarla más que el oro. Que nunca se aparte ella de nuestra boca. No dejes que la descuidemos, que no busquemos cobijo en otro lugar. Haz que nos aferremos a ella como un hijo abraza a su madre. Que su gracia nos haga brillar con esplendor. Porque ella es la única que puede prolongar nuestros años de vida. Que ella nos guarde del tropiezo. Que ella nos muestre por donde no debemos andar. Muéstranos la gloria del camino de la rectitud. Ayúdanos a atender todo aquello que nos has puesto por delante. En el nombre de Jesús. Amén.