
Mensajes Bíblicos
Exp. bíblica 1: Una esperanza firme: El testimonio de una identidad singular.
SALMOS 3:2
Origen: SALMOS 3:2
La mayoría humana no puede con la minoría divina. Aun así, son muchos los hombres que no creen en el camino de la misericordia y de la justicia. Son muchos los que viven para juzgar, pero no para perdonar. Muchos no creen que el camino que trazó el cordero de Dios sea el camino por el cual se deba de andar. Muchos hablan piadosamente, pero siguen andando carnalmente. Muchos creen en el fondo: Solo el hombre puede salvar al hombre.
SALMOS 3:1
Salmos 3:1. Tener enemigos por causa del Evangelio es lo normal, no la excepción. Vivir íntegramente, piadosamente, con temor de Dios puede producir cualquier cosa excepto la indiferencia entre aquellos que nos rodean. Así que juntamente con aquellos que nos aman, también emergen aquellos que nos odian.
La indignación en el corazón del creyente no debería ser la constante, pero no podemos vivir constantemente sin experimentar la ira eventualmente. Podemos airarnos, el mismo Señor Jesús lo hacía, pero la indignación debe durar un tiempo muy limitado, y en ningún caso debemos utilizar la ira como una palanca para pecar. Aquí, lo realmente difícil para nosotros es airarnos sin pecar.
Nuestros enemigos pueden aparecer de todas partes, principalmente de entre las personas más cercanas. Absalón era hijo de David, Absalón ofrecía incluso sacrificios a Dios mientras conspiraba contra su padre. El rey del pueblo de Dios.
No siempre la mayoría…
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JOSUÉ 6:21
Josué 6:21. El panorama que nos describe este versículo es desolador. Sería esa escena de la película que hace que el largometraje sea para mayores de 18 años. Hay dos aspectos a tener en cuenta que deberían impedir que frivolicemos acerca de este espantoso acontecimiento:
- El primero es que debemos tener en cuenta quien da la orden de realizar esta destrucción: Dios mismo. Nosotros solo vemos de puertas afuera, pero Dios tiene una visión de más de 360 grados. Él no solo veía la maldad que ocurría dentro de la ciudad. También era testigo de lo que ocurría en el corazón de cada ciudadano de Jericó. Las obras de aquellos ciudadanos con toda seguridad eran deplorables. Dios es justo, y tres veces santo, por lo tanto no dejará a nadie impune, y cada uno recibirá su justa retribución.
- El segundo aspecto a tener en cuenta es la dimensión y…
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JOSUÉ 6:20
20. Dios ha preparado un día para sí mismo en el que vamos a poder dar rienda suelta a nuestro gozo. Habrá un día en que el pueblo de Dios será vindicado, vamos a poder gritar porque por fin el Reino de Dios vendrá y los reinos de este mundo serán conmovidos. Será día terrible de justicia. Todo este mundo tan injusto se derrumbará al sonar de las trompetas, y cada uno recibirá su merecido.
Nuestro último enemigo, la muerte, será derrotado. La Resurrección es nuestra esperanza por excelencia. La sangre derramada allí en la cruz dará su fruto a su debido tiempo. Los que hemos sido redimidos por su sangre hemos muerto con Jesús en la cruz, pero también hemos resucitado con Él, y juzgaremos con Él porque también hemos sufrido con y por Él.
Una vez más el poder de la fe se pone de manifiesto. La…
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El Unigimiento de la Cruz
Marcos 14:3-9 Y estando El en Betania, sentado a la mesa en casa de Simón el leproso, vino una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso de nardo puro; y rompió el frasco y lo derramó sobre la cabeza de Jesús. (4) Pero algunos estaban indignados y se decían unos a otros: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? (5) Porque este perfume podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y dado el dinero a los pobres. Y la reprendían. (6) Pero Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la molestáis? Buena obra ha hecho conmigo. (7) Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros; y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis. (8) Ella ha hecho lo que ha podido; se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. (9) Y en verdad os digo: Dondequiera que el evangelio se predique en el mundo entero, también se hablará de lo que ésta ha hecho, para memoria suya.
Una vez más encontramos al Señor Jesús navegando en medio de un mar de paradojas. Primero lo encontramos comiendo en casa de un tal Simón “El Leproso”. Con toda seguridad, Simón había sido sanado por nuestro Señor ¡Qué buena la actitud de Simón! Después de haber sido sanado supo ocupar su lugar.
Mostrando agradecimiento. Tuvo la gentileza de invitar al Señor a comer a su casa. Como una ofrenda ofreció su sustento para alimentar al Señor.
Teniendo comunión con el Señor. Una cena con compañía no solo sirve para alimentarnos, sirve sobre todo para conocernos, y para estar más unidos. Cuando alguien come en tu casa deja de ser un extraño. Inmediatamente pasa a ser tu amigo.
Sacrificio de Adoración y Alabanza. Hasta ahora la historia transcurre sin que ocurra nada fuera de lo cotidiano. Hasta que una mujer irrumpe osadamente en la velada sin haber sido invitada. En primer lugar hablamos de una mujer. Es un detalle que no podemos pasar por alto ya que no solo pertenecía a un segmento de la sociedad claramente marginado, tampoco se podía ver con buenos ojos que una mujer tuviese tales confianzas con un hombre que no fuera, al menos, familia.
Pero así fue como el Señor Jesús fue ungido esa noche, de esta manera tan bella y sencilla, tal y como era su vida, como el Rey de reyes que era, y como el Sumo sacerdote que da su vida en sacrificio por todos aquellos que creen en Él. El ungimiento de Jesús por aquella mujer iba a ser, sin duda, uno de los actos más relevantes que han acontecido jamás en esta Tierra.
Pero lo que sin duda sacó de quicio a aquello comensales fue el “despilfarro” de aquella mujer. Romper un costoso jarro de precioso oleo perfumado y derramarlo sobre la cabeza de Jesús era el “no va más”. El coste del perfume era aproximadamente el del salario de un año. Estoy seguro que no seríamos pocos los que nos escandalizaríamos de semejante “despilfarro” con una mentalidad tan pragmática como la que impera hoy en día.
Puede ser que la preocupación de algunos fuera realmente proveer para los necesitados, pero resulta un tanto extraño una indignación, como la manifestada por algunos, por un dinero que ni tan solo era de ellos. Uno puede estar en desacuerdo ¿Pero por qué indignarse de esta manera? Sin duda había otro tipo de interés que el de proveer para los pobres. Ciertamente, la tendencia del ser humano siempre es la de magnificar los bienes materiales. En Juan 12:4 se nos revela la identidad de, al menos, uno de los discípulos que se escandalizó con “el despilfarro”: Judas Iscariote. Justamente el “tesorero” de los discípulos. Y como sabemos, aquel que traicionó y entregó a Jesús. Una mente racional y calculadora difícilmente glorifica a Dios. Sabemos también que no se puede servir a Dios y a las riquezas, porque acabaremos despreciado a uno de los dos, en función de a quien adoremos.
El escándalo no quedó en solo eso, sino que aquellos indignados no tardaron en cargar contra aquella pobre mujer reprendiéndola sin contemplación. De hecho el verbo “embrimaomai” significa “reñir con ira”, “suspirar con disgusto” No fue meramente una amonestación.
El acoso verbal y las críticas contra aquella mujer eran tan grandes que Jesús tuvo que intervenir pidiéndoles que dejaran de molestarla. Afirmando seguidamente: «buena obra ha hecho conmigo”. No se daban cuenta de que lo que estaba haciendo aquella mujer era justamente lo que había que hacer. Cuando hacemos las cosas ¿Por qué las hacemos? ¿Para quién es en el fondo? Solo lo que se hace por y para el Señor Jesús tiene sentido.
En el Reino de Dios también existen el orden y las prioridades. Lo más importante en la vida es el Señor Jesucristo y mi relación con Él. Lo más importante en la vida de todo hombre es el Evangelio. A partir de ahí la bendición puede extenderse a cualquier aspecto de nuestra vida. Y aunque proveer para los necesitados es una obligación, amar y obedecer al Señor Jesucristo es una necesidad.
No todos tenemos los mismos dones, ni las mismas capacidades. Uno no es mejor, ni peor delante del Señor por hacer un tipo de trabajo u otro. Por otro lado, cada tiempo tiene su propia necesidad. Y aquella mujer hizo lo que era necesario. Gracias a su intervención. Jesucristo fue ungido como correspondía al Mesías. Aquel que había de venir, y vino, aunque no todos lo reconocieron ni le recibieron.
Aquella mujer, sin saberlo estaba siendo un importante instrumento en la construcción de la gran obra de Dios: El Evangelio. Hoy no podríamos hablar del Ungido de Dios (El Mesías) que vino a dar su vida para salvarnos por amor a nosotros si ella no le hubiera ungido como correspondía a todo sacerdote, y a todo rey.
Josué 6:16
16. Cuando el Señor dirige las cosas de principio a fin, las cosas solo pueden salir bien. Los objetivos de Dios no se cumplen solamente en el capítulo final de la historia, sino en cada uno de los capítulos. Es nuestra responsabilidad como portavoces de Dios el estar prestos a proclamar la Palabra que Dios en todo tiempo y en todo lugar. La Palabra de Dios actúa guiada por el Espíritu Santo pidiendo siempre una respuesta, a tiempo, y harmónica con Su voluntad. A Dios le ha placido darnos el Reino de los Cielos, así que debemos seguir el mandato divino y tomarlo. Porque la fe no muere en la batalla, muere cuando no acude a la voz de Dios.
Deberíamos preguntarnos si nuestra tranquilidad y conformismo en este mundo no son fruto de cierta complicidad con él. No nos dejemos engañar, este mundo no quiere saber nada de…
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Josué 6:15
15. Y por fin llegó el séptimo día. Probablemente el más esperado de todos, pero también el que iba a ser el más duro. Era como si hasta el momento solo hubieran estado entrenando, y ahora, por fin, lo que tocaba era jugar de verdad. Así que allí se encontraba aquella procesión que resultaría ya familiar a los habitantes de Jericó: Los soldados encabezando el grupo, los siete sacerdotes con las siete trompetas, luego los sacerdotes que llevaban el arca, y al final otro puñado de soldados ocupándose de la retaguardia. Se calcula que las siete vueltas iban a durar unas tres horas. Así que, una vez más serían el “hazmerreir” de la ciudad, pero esta vez durante tres largas horas. Y a pesar de todo, los militares que defendían las murallas aún no habían conseguido vislumbrar ninguna maquinaria militar que pudiese, ni tan solo, dañar aquella inexpugnable fortaleza…
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Josue 6:14
14. Toda vida, que ha sido creada por Dios, tiene también un propósito dictado por Dios. No estamos aquí para decidir cómo hay que vivir la vida. Estamos aquí para vivirla conforme a los preceptos de Dios. Y si no lo hacemos, el camino que recorremos es de muerte, porque nos alejamos de la vida cada vez más. Quizá haya muchas rutinas, dentro de las ordenanzas divinas, que puedan parecernos algo infructuosas, o “aburridas”, pero muchas de las labores que se nos encomiendan, tales como la oración, escuchar la Palabra de Dios juntos, tener un devocional diario, la Comunión, etc. Son, en realidad, muy fecundas en manos del Espíritu Santo cuando nos ponemos de verdad a las órdenes de nuestro Capitán. Solo a sus pies, nuestro Señor nos hará ver cosas que nadie ha visto, y nos hará entender misterios que solo Él conoce.
Nuestro Capitán no nos dirige…
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