LEVÍTICO 2

Dios y Padre celestial, alabado y bendito seas hoy. Gracias por dar a tu hijo en sacrificio agradable y perfecto delante de ti. Gracias por habernos redimido, por habernos hecho un pueblo santo que te pertenece . Ayúdanos a ser un sacrificio vivo del cual te agrades siguiendo los pasos de tu hijo. No dejes que la levadura del pecado estropee este día haciéndolo desagradable a tus sentidos. En el nombre santo de tu hijo te lo pedimos. Amén

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