Alabado y bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor, porque nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Porque nos escogiste desde antes de la fundación del mundo para ser sin mancha delante de tus ojos. Por tu gloriosa gracia nos has hecho tus hijos por medio de Jesucristo. Porque por su sangre hemos sido redimidos y nuestros pecados han sido perdonados. Te damos gracias por los planes gloriosos que estas preparando tanto en el Cielo como en la Tierra. Mantén viva, Señor, esta gloriosa esperanza en nuestros corazones.
Gracias por habernos mostrado la verdad y por haber sellado nuestra redención con la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Gracias Señor por la fe que nos es común a todos los miembros de tu iglesia. Infunde ahora tu amor entre nosotros, danos espíritu de sabiduría para conocerte mejor. Que nuestros ojos sean abiertos para ver cuán gloriosa es nuestra herencia en ti, así como el tremendo poder de nuestra fe. El mismo poder que te resucitó al tercer día, te sentó a la diestra del Padre, y te ha puesto por cabeza de la iglesia, que es tu cuerpo en la Tierra. Alabado seas por tanta dicha. En el nombre de Jesús. Amén.