Alabado y bendito seas Dios y Padre, creador de los Cielos y la Tierra. Por haber enviado a tu Hijo, nacido de mujer, para redimirnos. Gracias por el Espíritu Santo, por el cual podemos clamar: “Abba Padre”. Y por habernos hecho tus hijos y herederos de la promesa.
No dejes que volvamos a la esclavitud del pecado, y la idolatría. Aparta de nosotros cualquier forma de legalismo. Que no menospreciemos la libertad que nos has dado. En el nombre de Jesús. Amén.