JUAN 5

Señor, haznos ver que nuestra primera necesidad siempre eres tú. No dejes que perdamos el tiempo en conjeturas que difícilmente llevan a alguna parte. Cura toda dolencia, Señor. Empezando por aquellas que son consecuencia de nuestro propio pecado. Que nuestra respuesta sea la gratitud y adoración que sólo tú mereces. Dirige nuestros pasos para que no pequemos más. Que, a partir de ahora, nuestra alabanza sea sincera, y honesta, sin la tutela de nadie.

Ayúdanos, Señor, en medio de la persecución que implica honrarte ¿Quién aceptará que eres el Hijo de Dios y que tus obras son las obras de tu Padre?  No dejes que dudemos de tus obras. Las que has hecho, las que haces, y las que harás. Danos vida, con toda la esperanza que ello conlleva. Ayúdanos a entender que nuestro propósito no puede ser otro que honrarte.

Abre nuestros oídos para escuchar tu Palabra, y a creerte. Descienda sobre nosotros la vida eterna. El puente que nos lleva a ti sin temor. La salvación que nos hace pasar de muerte a vida.

Señor, que tu Palabra sea el medio natural donde te podamos encontrar. Que no nos sea piedra de tropiezo. Despierta en nosotros amor por ti. No dejes que usurpemos la gloria que hay en ella. Pon en nosotros la esperanza que emana de tu libro. Abre nuestros ojos para que podamos ver que ella sólo habla de ti. Amén.