Hoy alabamos y bendecimos a Dios por su Gracia. Porque sólo por ella ha escuchado nuestro clamor desde el pozo de nuestra desesperación, porque por ella nos ha sanado de nuestras horribles enfermedades. También porque por ella su obra continua, a pesar de nuestras flaquezas y debilidades. Por que por ella somos sostenidos, en medio de tribulación, pruebas y dificultades. Porque por ella hemos recibido el Espíritu Santo, quien da sus frutos de sabiduría, mansedumbre, bondad y amor sincero. Porque por ella, Dios manifiesta su justicia y su poder, mientras la verdad prevalece sobre la mentira. Porque por ella tenemos gozo, aún en medio del dolor, somos ricos, aun siendo pobres, y bendecimos a aquellos que sufren y padecen necesidad.
Pedimos pues, que por su Gracia Dios siga ensanchando nuestros corazones, a pesar de nuestra resistencia, tantas veces. Teniendo contacto con el mundo, pero sin participar de las obras de las tinieblas, ni caer en la idolatría. Porque somos su pueblo, templos del Dios viviente, Él anda entre nosotros, y vive en nosotros. Es nuestro Dios y Padre, Señor todo poderoso. Ahora y siempre.