Hoy pedimos al Señor un corazón generoso. Que dé conforme a la gratitud que nos corresponde. Pedimos también que toda obra sirva para edificar su Reino, y no para gratificar nuestro ego. Pues, toda obra humana será probada, por valiosa que nos parezca.
Pedimos también no dormir, ni bajar la guardia. Pues, hoy, son muchos los hijos de la mentira que hablan y obran en el nombre de Jesús sin tener nada que ver con Él. También pedimos por nuestros hermanos que sufren a causa del Reino de Dios en tantos lugares de la Tierra. Pedimos entereza, no sólo para ellos, sino también para nosotros. Sabiendo que la persecución nos puede sobrevenir en cualquier momento.
Pero gracias sean dadas a nuestro Dios, alabado y bendito sea porque no nos dejará en ningún momento. Le pedimos pues paciencia para guardar nuestra alma. Esperanza y expectación por su pronta venida. Confianza en sus palabras, que son siempre sí y amén.
Prestos para ese día. Descargados de todo exceso y afán. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitamos la faz de la Tierra. Sea pues nuestra oración de continuo, para que seamos dignos de no pasar por todo el sufrimiento que se cierne sobre esta maltrecha humanidad. Velando constantes en oración, dispuestos a recibirle firmes en cualquier momento.