2 CORINTIOS 4

Hoy nos presentamos delante de Dios pidiendo fuerzas y sabiduría para administrar fielmente todas las riquezas de su Gracia. Limpiamos nuestras conciencias delante de su cruz, dejando atrás todo escondrijo de: vergüenza, astucia, o adulteración interesada de la Palabra de Dios.

Por el contrario, nos presentamos con total trasparencia delante de toda conciencia humana, para que la verdad de Dios fluya bidireccionalmente a través de nosotros. Por ello, imploramos al Señor que abra los ojos al Evangelio de aquellos que permanecen ciegos. Renovamos nuestro compromiso como siervos y siervas delante de nuestro Señor Jesucristo. Para que la luz de su faz encuentre reflejo en cada uno de nuestros corazones. Conscientes de que el poder es siempre de Dios y no nuestro.

Igualmente, damos gracias al Señor por el consuelo, el sustento y las fuerzas que nos da para seguir adelante en medio de dificultades y tribulaciones.  Muriendo cada día en Cristo, para que en su muerte Su vida sea también manifestada en nosotros.

Pedimos también una fe más consolidada, que tenga su expresión en un testimonio natural con todo aquel que demande razón de la esperanza que albergamos.

Así que, nos gozamos en Dios, porque, aunque este hombre/mujer exterior se va desgastando, el interior se va renovando proporcionalmente día a día. Sabedores de todo el peso de gloria que vamos acumulando, no mirando las cosas que se ven, que son temporales, sino las que no se ven, que son eternas.

JOB 34

Hoy pedimos al Señor compasión para estar siempre al lado del menesteroso y el que sufre injustamente. Aunque resulte difícil entender la situación. Que tengamos humildad para admitir nuestra incomprensión y las paradojas de la vida, pero también confianza en que Dios será finalmente vindicador y vindicado. Porque sólo Él es omnisciente, y sólo Él es justo. Ahora y siempre.

LUCAS 19

Hoy alabamos y bendecimos a Dios por habernos venido a buscar y habernos salvado. Damos gracias por su perdón y por la oportunidad que nos ha sido dada de revertir los efectos del pecado en nuestra vida siendo bondadosos y misericordiosos los unos con los otros.

Rogamos también al Señor que nos dé un espíritu sabio, voluntarioso y fiel para administrar con habilidad su Gracia y todos los dones que de Él hemos recibido. Porque formando parte de una sociedad que aborrece al Señor la labor es harto compleja.

Pedimos pues un corazón dispuesto a entregar al Señor todo aquello que Él requiera. También un espíritu gozoso que reaccione con adoración al contemplar todas sus obras. Que la compasión por todos aquellos que se pierden nos mueva a la piedad. Y que nunca caigamos en la tentación de mercadear con religiosidad de tres al cuarto para sacar ningún rédito personal.

ÉXODO 16

Hoy pedimos ser librados de la murmuración. Que las dificultades del camino, la escasez, el temor y la ansiedad no nos hagan anhelar nuestra antigua manera de vivir, por “sensata” que nos pueda parecer. Que no perdamos la fe y confianza en aquel que nos ha salvado. Pues, si nuestra fe no desfallece, su provisión, espiritual y material, no faltarán a lo largo de todo el camino.

2 CORINTIOS 3

Hoy pedimos al Señor inspiración para escribir, no con letra sino, con el Espíritu Santo en los corazones de aquellos que nos rodean. Que, en Cristo, y por el poder de Dios seamos capaces de dar vida a aquellos que no la tienen.

Después de haber recibido tal esperanza y viviendo confiadamente. Pedimos al Señor que por su Espíritu vivamos en libertad, siendo instrumentos de justicia mientras reflejamos como en un espejo su gloria y somos transformados por ella mediante la obra de Cristo en nosotros.

JOB 33

Hoy pedimos al Señor discreción, control sobre nuestra lengua sabiendo que en las muchas palabras no hay más sabiduría. Que nunca nos embriaguemos de grandilocuencia confundiendo nuestra limitada percepción de las cosas con la inmensidad del conocimiento divino. Que nuestra palabra, por “sana” que sea doctrinalmente hablando, nunca sea para contención sino para edificación

Alabado y bendito sea nuestro Dios y Padre que nos es propicio toda la vida. Porque su amor no tiene mesura y su conocimiento siempre nos excede.

LUCAS 18

Hoy pedimos al Señor que nada diluya nuestra fe. Que no desmayemos orando, que no dejemos de rogar en todo momento y ante cualquier situación.

Pedimos también que nos haga alérgicos al enaltecimiento personal y el desprecio al prójimo que conlleva, pero adictos a la humildad necesaria para curarnos de nuestro propio pecado.

Pedimos al Señor un corazón de niño para recibir todas las enseñanzas de Jesús y tener así entrada en el Reino de Dios.

Pedimos también que las riquezas no sean motivo de tropiezo en nuestro peregrinaje al Reino de Dios. Que no dudemos en “canjear” los bienes terrenales por aquellos que son eternos.

Pedimos también no dejar de indagar en el significado de la Cruz. Rogando siempre a nuestro Padre Celestial para que nos muestre constantemente toda la verdad que emana de ella. Porque no podemos ver la Cruz de nuestro pecado a través de los ojos de nuestro cegado entendimiento. Y porque sólo nuestro Salvador puede abrirlo al escuchar el clamor de un corazón arrepentido. Que por tan grande salvación hoy muchos alaben y glorifiquen a Dios sin remedio.

ÉXODO 15

Hoy alabamos y bendecimos a nuestro Dios porque nos ha salvado con mano poderosa, porque es fiel y lo ha sido durante tantas generaciones. Porque ha derrotado a nuestros enemigos. Porque Su Palabra permanece para siempre. Porque nada la detiene, y por ella los Cielos y la Tierra fueron creados.

Alabado y bendito sea porque sólo hay un Dios verdadero, y ha prometido acompañarnos hasta la Tierra Prometida. Gocémonos y alegrémonos confiadamente en Él.

Pedimos, pues, no desfallecer, ni murmurar, aun cuando las circunstancias sean amargas, porque si escuchamos y hacemos lo que es justo, el ciertamente curará todas nuestras enfermedades y nos librará de todos nuestros enemigos.

JOB 31

Hoy pedimos al Señor templanza y paciencia para no aventurarnos en nuestras palabras. Es sabio respetar y escuchar primeramente a los mayores, aunque la sabiduría divina no tiene edad.  Pedimos igualmente no adelantarnos juzgando a nadie sabiendo que sólo hay un Juez de todos. También pedimos al Señor que nos haga compasivos, empáticos y misericordiosos abandonando siempre cualquier atisbo de severidad.  Y que la ira no nuble nuestra mente cegándonos el raciocinio, ni el prejuicio nos empodere vaciándonos de toda humanidad.

LUCAS 17

Hoy pedimos al Señor que nos libre de ser piedra de tropiezo para nadie. También pedimos un espíritu humilde y compasivo para perdonar a todo aquel nos ofenda. Siempre prestos a aceptar sus disculpas. Pedimos también fe, más pura que grande. Porque, muy poca es la fe que hace falta para trasladar un monte. También ser más solícitos para servir al Señor sin quejarnos a tiempo y a destiempo.

Pedimos también un espíritu de gratitud constante hacia Dios. Un corazón ferviente que no pare de adorarle y agradecerle nuestra salvación. Que nunca nos paralice la indiferencia o la ingratitud.

Pedimos también fe para ver hoy el Reino de Dios entre nosotros. Porque ciertamente ya está en cada corazón donde habita Jesús. Pedimos también esperanza mientras aguardamos el inminente día de su juicio y venida. Que estemos constantemente en alerta y dispuestos a abandonar todo lastre que ralentice nuestro encuentro con Él sin caer en la tentación de mirar todo lo que dejamos atrás.