ÉXODO 12

Hoy alabamos y bendecimos a nuestro Señor porque nos ha salvado con su sangre. Por ella nos ha librado de la muerte y del poder del pecado. Que recordarlo nos mueva a postrarnos y a adorarle. Así como a honrarle en toda nuestra manera de vivir obedeciéndole.

Le pedimos pues que no nos tomemos a la ligera tan grande sacrificio en favor nuestro. Que nuestro compromiso sea real y no “temporal”. Que, mientras tanto, nadie de la fe de Jesús quede excluido de todo el gozo que nos ha sido dado participando de las celebraciones y recordatorios que corresponden a su Pueblo redimido.

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