4. El Señor recuerda a Abraham que el pacto que ha establecido es solamente con Él y su descendencia. Y que, por ella será padre de multitud de naciones. De su descendencia nacerá el Salvador del mundo. Aquel por el cuál tantos hombres y mujeres serán salvos, y, por lo tanto, incorporados a la familia de Dios.
Dios renueva el pacto que ha establecido personal y unilateralmente con Abram. En respuesta, Dios solo espera la fe de Abraham. Fe que marcará el camino de todos aquellos que serán partícipes de esa misma promesa. Porque de Abraham no solo saldrá una nación, también será padre de muchas otras. No hay parangón, en ninguna cultura contemporánea al patriarca, en la que una deidad haga pacto alguno con un mortal. Aquellos dioses de antaño sólo realizaban sus demandas, y prometían un trato favorable a cambio.
Dios quería que Abraham, en persona, fuera…
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