Génesis 1:26

Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.
(Gén 1:26)


La cruz, rápidamente se erigió,
¡Aleluya, Aleluya!
Ahí está desafiando toda fuerza,
¡Aleluya, Aleluya!
Los vientos del infierno han soplado
El mundo su odio ha mostrado,
Pero aun así no la ha derribado,
¡Aleluya, Aleluya por la cruz!
Horatius Bonar (1809-1889)


Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre dentro de mi corazón mientras te alabo. Me regocijo en mi salvación a través de Jesucristo mi Señor. Amén.

Josué 6:9

9. Cierto es que Dios nunca abandona su pueblo. Nunca lo deja sin protección. Aunque no sean visibles a los ojos de la carne, “más son los que están con nosotros que los que están con ellos”. Ciertamente nuestro defensor y escudo va delante de nosotros, por lo tanto, no debemos  temer. Proclamemos, pues las buenas nuevas, no nos cansemos de anunciar el Evangelio, y no nos cansemos de andar por fe. Nuestras vidas y nuestras palabras deberían levantar alabanza y adoración a nuestro Dios entre los que nos rodean. La Palabra de Dios es nuestro respaldo, nuestra guía, y nuestra garantía. Ella da testimonio del Señor Jesucristo. Ella nos inspira y nos mueve a la alabarle y a adorarle durante toda nuestra andadura.
Aquel festival de adoración y proclamación del nombre de Dios era continuo mientras rodeaban la ciudad. Las trompetas no descansaban, no había notas inciertas, y el sonido no cesaba mientras caminaban.
Pero para que todo esto pueda darse en nosotros es necesario que vayamos limpios, que nos alejemos de toda impiedad, que la Palabra de Dios limpie nuestros pies y nuestras manos. Somos la luz de este mundo, y el mismo amor que nos ha perdonado y curado a nosotros debe hacerlo también a los que nos rodean mediante nuestras vidas, nuestras obras.
Es de notar que mientras el Pueblo de Dios caminaba rodeando la ciudad, estos permanecían en silencio, y solo se oían las trompetas. No fue hasta la séptima vuelta del séptimo día que se oyeron sus voces. Así que lo importante es hablar, no cuando nos apetezca, sino cuando el Señor quiera. En la proclamación del nombre de nuestro Señor no vale ir por libre. Hay que conocer muy bien la melodía, y hay que cantar cada estrofa solo cuando lo indique la partitura de la gran obra sinfónica de Dios.

Pues no saldréis precipitadamente, ni iréis como fugitivos; porque delante de vosotros irá el SEÑOR, y vuestra retaguardia será el Dios de Israel.
(Isa 52:12)

Asleep in the hay. Jonny Diaz

The magi wore crowns as they carried their gifts
to the foot of an old manger bed
that cradled the king who would rule the whole world
with a crown of thorns on his head

The world unaware that the baby was born
none seemed to care on that first Christmas morn
only shepherds came running from hills far away
to see the king of all kings
to bow and obey
the baby asleep in the hay

Majesty, sovereignty, power and might
in the skin of a baby that first Christmas night
no triumphant entry as He came to this world
just born of a scared little girl.

The world unaware that the baby was born
none seemed to care on that first Christmas morn.
Only shepherds came running from hills far away
to see the king of all kings
to bow and obey
the baby asleep in the hay
the baby asleep in the hay.

Salmo 86:12

12 Señor y Dios mío, yo te alabaré con todo el corazón,
y por siempre glorificaré tu nombre.
(Reina Valera Contemporanea)


Inmortal, invisible, único Dios de toda sabiduría,
En luz inaccesible oculta a nuestros ojos,
El más bendito, el más glorioso, el Anciano de Días,
Todopoderoso, victorioso, tu gran nombre alabamos.
WALTER C. SMITH (1824-1908)


Querido Padre que estás en los cielos, te amo con un amor profundamente arraigado en el corazón de tu querido Hijo, el Señor Jesucristo, nuestro salvador. Cuanto más te amo, más paz tengo conmigo mismo. Amén.

Salmo 29:2

Tributad al SEÑOR la gloria debida a su nombre; adorad al SEÑOR en la majestad de la santidad. (Sal 29:2)


Oh, Cristo venimos a ti,
Verdadero Hijo de Dios y hombre,
Por quien todas las cosas existen,
En quien toda vida empezó.
Solo en ti vivimos y nos movemos,
Es en tu amor que tenemos nuestro ser.
E.MARGARET CLARCKSON (1915-2008)


Te busco, oh Dios, y anhelo conocerte; porque en conocerte, empiezo a comprenderme a mí mismo. Que mi adoración, hoy, te satisfaga, tal como eres digno. Amén.

Isaías 60:1

Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria del SEÑOR ha amanecido sobre ti. (Isa 60:1)


Gloria sea dada a aquel que nos amó,
Al que borró toda mancha de pecado;
Gloria sea dada a aquel que nos hizo
Reyes y sacerdotes para reinar con Él;
Gloria, alabanza y bendición sean dadas
Al cordero que una vez fue inmolado.
HORATIUS BONAR (1808-1889)


Perdóname Señor todas aquellas veces que me acerco a ti descuidadamente, sin pensar realmente en ti. Limpia mi corazón de todas aquellas cosas que hacen que mi adoración sea vana. En el nombre de Jesús. Amén